Ricardo Montaner reunió a 9 mil fans la noche del jueves, en el primero de los dos conciertos que ofrecería en la ciudad. (Foto Agencia Reforma)

Luego de un año de ausencia,Ricardo Montaner retorna a la Arena Monterrey y hace vibrar a más de 9 mil asistentes. Presenta en el concierto a sus hijos Ricky y Mauricio

MONTERREY, N.L.- Con un espectáculo en el que reinó el romanticismo, Ricardo Montaner concluyó aquí su tour de la gira “Las Mejores Canciones del Mundo”, haciendo que las cientos de parejas que lo acompañaron le cantaran y disfrutaran del amor.

Durante dos horas y media, el cantautor venezolano deleitó a más de 9 mil personas en la Arena Monterrey en su primer concierto en esta ciudad, penúltimo de su gira, y no se cansó de agradecerle a su público, una y otra vez, el apoyo que le han entregado desde el inicio de su carrera.

Y qué mejor que hacerlo cantando, interpretando algunos de sus éxitos sólo como él sabe hacerlo.

A las 21:15 horas las luces del recinto se apagaron para que dos de los hijos de Montaner iniciaran el espectáculo con “Tu Piano y mi Guitarra”.

Ricardo en la guitarra y Mauricio en la batería sorprendieron al público que se preguntaba quiénes eran –aunque el gran parecido físico y vocal con su papá era evidente-; pero al retirarse una cortina negra que tapaba el escenario dejó toda duda de lado para que todos y cada uno de los asistente se entregara por completo al cantante.

Luciendo un traje negro, camisa y corbata blancas, sin faltar sus clásicos tenis del mismo color, Montaner llevó de la mano a los espectadores a un viaje romántico en el que él y sus coristas lucieron sus excelentes voces e interpretaciones.

En un escenario que representaba la calle de cualquier gran ciudad, pero con su Montaner St., tres pantallas gigantes y cinco más pequeñas distribuidas por todo el entarimado; 13 personas en escena entre músicos y coristas, apoyaron a Montaner por este maravilloso viaje que contó con más de las mejores 20 canciones del venezolano.

Sin embargo, fueron “Ansiedad”, “Castillo Azul”, “El Poder de tu Amor”, “Sólo con un Beso”, “Bésame”, “Cachita”, “Conga”, “Será” y “Tan Enamorados”, las que hicieron que el público no sólo las coreara con él, sino que además se parara de sus asientos y las parejas aprovecharan para reiterarse su amor besándose.

La primera gran participación de la gente fue con “Sólo con un Beso” porque luego de concluirla en su versión clásica, Montaner invitó a los asistentes a dejar sus asientos y cantarla a acapela, después, junto con los músicos, todos las interpretaron y bailaron en versión salsa.

“¿Hay parejas oficiales esta noche?, ¿hay parejas ilegales aquí?”, preguntó pícaramente desatando las carcajadas del público. “Si un beso se da en el momento cumbre, ¿qué importa la ilegalidad?… Si cuando miras sus labios ocurre una cosa hermosa que no se puede describir”.

Ante eso, continuó, se aventuró a escribir un bolero que, con el permiso de Armando Manzanero ‘padre del bolero’ –como él lo llamó-, se dio paso a grabarlo: “Bésame”, que con sólo mencionar su nombre la gente se puso de pie.

“Sí, párate, abrázala, bésala”, dijo para dar paso a una de sus canciones más exitosas de los últimos años.

Luego, la interacción con la gente se acentuó cuando, mientras cantaba “Cachita”, lanzó a las gradas 13 balones que en el momento autografiaba.

Después, pidió a las mujeres que querían subir al escenario levantaran las manos y él mismo fue escogiendo a cerca de 40, una por una, de diferentes zonas de la Arena , y de distintas edades, complexiones y estado civil.

Ya juntas en el entarimado bailaron “Conga” dirigidas por sus coristas; Montaner aprovechó para salir a cambiarse de camisa y tenis.

Luego de la euforia, el venezolano volvió al romanticismo y, sólo con su pianista, sacó su libro de canciones dispuesto a complacer a sus seguidores.

“Este es el mejor momento de la noche porque trato de complacer a una parte de los que han venido a verme. Voy abrir mi libro y ustedes me dicen que quieren escuchar”, dijo provocando que todos dijeran su canción preferida al mismo tiempo sin que pudieran entenderse claramente las peticiones.

Así, interpretó el fragmento de sólo cuatro de sus éxitos para después invitar a sus hijos a que lo acompañaran e hizo su presentación oficial.

“Ellos son mis hijos, Ricky tiene 17 años y Mau 15, vengan, acompáñenme”, les dijo abriendo paso mientras él iniciaba con “Será” y los dos jóvenes, nerviosos, le hacían el coro.

Sin embargo, poco a poco Montaner fue cediéndoles el escenario para invertir los papeles; ellos eran ahora la voz principal y él el coro. Cuando terminó la melodía, la ovación no se dejó esperar y él se alejó de la luz principal para que la entrega del público fuera total para ellos.

Un tanto nerviosos, los jóvenes voltearon a ver su papá, quien sólo se limitó a indicarles que agradecieran los aplausos con una reverencia; en uno de los momentos más tiernos y honestos de la noche.

El show iba para largo, Montaner continuó conquistando a su público con sus canciones al tiempo que le agradecía su apoyo desde hace casi 20 años y, además, compartió con él cómo es que su vida ha cambiado a raíz de que Dios entró a su vida.

“Yo quiero que veas a tu pareja, a tu hijo, a quien te acompañó esta noche; lo abraces y le digas ‘yo te amo mucho’… Vamos a darle un aplauso a Jesucristo”, dijo dándole paso a las últimas tres canciones.

El show concluyó pero el público no se movió de su asiento, Montaner y sus músicos volvieron a escena y, aunque él dijo que sólo sería una melodía más, fueron dos las que la gente disfrutó hasta el último segundo.

Así, en medio de una lluvia de confeti plateado por toda la Arena , el intérprete concluyó en México su gira, y su Montaner St. se apagó quedando guardada en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de acompañarlo en una de esas noches hechas sólo para los que disfrutan amar.

El Mañana | Revista