HOUSTON.— Jesús Navarro, Julio Ramírez y Gilberto Bibi Marín, los integrantes del grupo mexicano Reik, se sientan apretujados en el mullido sillón de la suite de un hotel de cinco estrellas. Parecen niños jugando, de esos que se pellizcan unos a otros o se empujan ligeramente.

Los tres músicos se aprestan para charlar sobre su nuevo disco, Un día más, del cual ya suena en la radio la canción Inolvidable, y que saldrá a la venta en Estados Unidos el próximo martes 30 de septiembre. Mientras hablan de su nuevo disco, su jugueteo infantil de pellizcos no cesa.

Navarro, el cantante, explica que el nuevo disco significa un cambio radical en el sonido del grupo, comparado con sus dos anteriores producciones Reik (2006) y Secuencia (2006).

Un cambio, asegura, que resultó de su alianza con el productor argentino Gerardo Cachorro López, productor del disco, y quien ha trabajado con los grupos argentinos de rock Los Enanitos Verdes y Los Abuelos de la Nada, la cantautora mexicana de pop Julieta Venegas y la española Rosario Flores, que interpreta temas de flamenco-pop, entre otros.

“La música de un disco siempre es el resultado del esfuerzo conjunto entre el artista y el productor (y) al trabajar con el Cachorro López la esencia del sonido cambió. La base de nuestro sonido sigue siendo las guitarras, pero ahora es un disco de pop divertido, superfresco, positivo y muy comercial”, enfatiza Navarro.

Reik se formó en 2003 en la ciudad de Mexicali, en el estado mexicano de Baja California Norte, donde se dieron a conocer en bares y cafés.

La vida de sus integrantes dio un giro súbito cuando los ejecutivos de su disquera, Sony/BMG, los descubrieron y les ofrecieron un contrato para grabar su primer disco, que fue homónimo.

Su carrera despegó de forma meteórica y, según los críticos de música en su país, sus canciones Yo quisiera, Me duele amarte, Qué vida la mía, Noviembre sin ti, Sabes, De qué sirve, entre otras, se convirtieron en su pasaporte a la fama gracias a un devoto público conformado, en su mayoría, por jovencitas adolescentes.

Los integrantes de Reik consideran que uno de los avances más importantes de su nuevo álbum es su labor como compositores ya que, según dicen, la mayoría de las canciones, nueve de 11, por primera vez son de su autoría.

“Fue una cosa bien divertida escribir para el disco. Nuestros temas constantes son el amor y el desamor, porque el amor es lo que mueve el mundo y nunca nos cansaríamos hablar de eso”, explica Ramírez, el encargado de la guitarra acústica.

Sin embargo, considera que en este disco hay algunos temas que trascienden su temática habitual del amor.

“Hay un par de canciones que hablan de otras cosas; una muy especial para nosotros es (Momentos,) una que habla de la magia de vivir, de los instantes en la vida que te hacen feliz. De hecho es una canción que será el tema de una serie de televisión que saldrá en México el próximo año”, adelanta Ramírez con orgullo.

Durante la entrevista, los dos músicos que hablaron más son precisamente Navarro y Ramírez. Marín, el encargado de la guitarra eléctrica, permanece callado y con la mirada distraída. Eventualmente su compañero Navarro lo pellizca en el antebrazo para tratar de sacarlo de su aislamiento, aunque la táctica no funciona.

Navarro explica que otra de las canciones que sale del tema amoroso (Piel de ciudad) habla del sentimiento que embarga a las personas que llegan a vivir a una gran ciudad.

“Es una rola que habla de cuando te sientes pequeño a irrelevante en una metrópolis, pero en vez de que sea algo malo, lo vives como una experiencia liberadora, de conocimiento, y en la que puedes decir: ‘No sé dónde estoy, pero voy a caminar esta ciudad y nadie me puede detener’”, explica Navarro.

La canción, dicen los músicos, es particularmente significativa para ellos porque al ser originarios de una ciudad de provincia, con menos de un millón de habitantes, su cambio a la capital de México, con más de 20 millones de personas, los marcó y transformó enormemente.

“Donde naces y creces es tu entorno, y cuando te mudas a otro lugar cambias; para un chavo como nosotros que creció en un pueblo grande, de repente, ver tantas culturas, tanta gente, tantas ideas, es algo como un poco overwhelming (abrumador), explica Navarro.

Súbitamente Ramírez interrumpe a su compañero y explica que precisamente esa canción refleja su preocupación de hacer un pop de calidad que trascienda más allá de modas pasajeras.

“Nosotros somos parte de una oleada de músicos en México, como (los grupos) Camila o Sin Bandera, que tienen interés de hacer que el pop no sea una música plástica, desechable. Eso nos interesa porque somos compositores, músicos, y eso nos hace profundizar un poquito más y exigirnos un poquito más de nosotros mismos”, sostiene Ramírez.

¿Creen ellos entonces, al ser parte de esa ola, que el discurso de los grupos prefabricados coreográficos ya está quedando atrás en México y tiende a desaparecer?

Súbitamente se obra el milagro y, como si algún resorte fuera activado con la pregunta, Marín voltea su rostro enjuto y afilado hacia el centro de la charla y habla por primera vez con una voz clara y fuerte.

“Siempre habrá grupos así y público para ellos. Lo que venden ellos es precisamente imagen más que cualquier otra cosa, a costa de la publicidad y mercadotecnia. Y es bastante válido porque presumen lo que son, imagen de caras bonitas. Hace 10 años era Magneto y antes era Menudo y en el futuro serán otros”, dice el guitarrista Marín como primeras y últimas palabras.

Navarro retoma el hilo de la charla y pasa la página. Prefiere hablar de la canción Inolvidable, que es el primer tema que logró colarse en las estaciones de radio.

“Tenemos una dinámica con la disquera que nos funciona muy bien. Y es que nosotros hacemos el disco como queremos y con el producto que queremos y ellos escogen cuál es el primer sencillo que lanzan en la radio. Ellos escogieron Inolvidable, un tema de pop muy bailable”, explica Navarro.

¿Cuál es su definición de música pop?

“Es lo que le llega a todo el mundo. Es lo que le gusta a todo tipo de gente. El pop, al menos como lo entendemos nosotros, es una música que tiene elementos de varios géneros y eso hace de nuestra música algo universal”, finaliza Ramírez mientras, a su lado, Navarro no deja de pellizcar en el codo a Marín quien, absorto, no atiende el jugueteo de su amigo.

Chron.com – Houston Chronicle