alberto osorio méndez

Guadalajara, Jal., 7 de abril (apro).- El gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, dio una muestra más de su peculiar estilo de gobernar, por el que sus críticos lo han tachado de frívolo: el pasado jueves 3, designó al cantante de música vernácula, Alejandro Fernández, El Potrillo, como “Embajador del Turismo”.

En una noche de gala y glamour que reunió a políticos, empresarios y a la alta sociedad jalisciense, González Márquez anunció oficialmente el nombramiento del hijo de Vicente Fernández. La iniciativa fue del empresario Aurelio López Rocha, actual secretario de Turismo del estado, quien no se cansa de promocionar la “llegada” a Guadalajara del afamado Museo Gugenheim.

La ceremonia, realizada en el Teatro Degollado, resultó todo un éxito: a la convocatoria de presentación del nuevo “Embajador de Turismo”, respondió, animosa, la aristocracia tapatía: los empresarios, Luis Germán Carcoba García y Julio Sánchez Mejorada; el representante de Hoteles y Moteles de Jalisco, Benito Fong; el cantante Vicente Fernández; el pianista Raúl Di Blassio; la reportera Mara Patricia Castañeda, y su esposo Vicente Fernández hijo, entre otros…

El gobernador de Jalisco se olvidó por un momento de los graves problemas de inseguridad que aquejan a la entidad; de las severas críticas que ha recibido por el “donativo” de 90 millones de pesos que otorgó al arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez para la construcción del Santuario de los Mártires; del escándalo por la muerte de un niño que cayó a las aguas del río Santiago y que murió por contaminación con arsénico. Era noche de glamour.

Según la empresa de medios Notisistema, El Potrillo, “emocionado hasta las lágrimas”, aceptó el nombramiento. Dijo que asumía “con firmeza” el compromiso de representar a Jalisco en el mundo; y luego cantó acompañado de su padre, el cantante Vicente Fernández.

Desde temprana hora, más de 150 elementos vestidos de civil de las secretarías de Seguridad Pública y de Vialidad rodearon el Teatro Degollado y las inmediaciones, así como los principales accesos al inmueble, para que la selecta concurrencia no fuera molestada por los curiosos.

Afuera del Teatro Degollado, algunos reporteros bromearon sobre el operativo. Decían que se montó para demostrar el “pequeño Estado Mayor” que Emilio González Márquez y sus funcionarios tienen a su disposición para que resguarde el orden en los actos que se le ocurren al gobernador, sin tomar en cuenta los graves problemas de inseguridad que aquejan a la entidad.

El pasado 13 de marzo, a plena luz del día fueron ejecutados siete abogados de un bufete jurídico.
A lo lejos, la población se limitaba a observar con asombro el despliegue de policías y la llegada de las “grandes personalidades de la farándula”. Emocionadas, algunas jovencitas le gritaban “suegro” al cantante Vicente Fernández; pero éste ni siquiera las volteó a ver.

Los reporteros asignados para cubrir la ceremonia fueron menospreciados, salvo los consentidos de siempre, las televisoras Televisa y TV Azteca, cuyos reporteros ni acreditación requirieron. Troy Heinzeroth, un periodista de Chicago que realiza un reportaje especial sobre Guadalajara, no daba crédito al maltrato que recibían los reporteros y optó por retirarse.

César David, un indígena huichol y su pequeño hijo viajaron más e 16 horas, desde la sierra Norte de Jalisco, para estar en la ceremonia. A las puertas del teatro una mujer se le acercó y le dijo que, a partir de ese momento, ella se haría cargo del menor.

Sobre la avenida Hidalgo, la Secretaría de Vialidad trató con ferocidad a todo aquel automovilista que pretendía estacionarse en la zona. Minutos más tarde, dos camionetas blancas, tipo Suburban, bloquearon totalmente esa vialidad e impidieron el paso a carros y transeúntes. La causa: el inminente arribo del nuevo “Embajador de Turismo”. Sólo a El Potrillo se le permitió bloquear la principal avenida de Guadalajara, en una “hora pico”. En días hábiles, la avenida Jalisco es la principal vía de acceso a la zona oriente de Guadalajara.

Los agentes de Vialidad cerraron las calles adyacentes al Teatro Degollado; el centro de la ciudad se convirtió en un infierno para el tránsito vehicular; una unidad de la Cruz Roja, la número 2002, se vio obligada a transitar en sentido contrario, sobre la calle Maestranza, para poder atender a una persona herida que se encontraba tendida sobre una de las banquetas.

El viernes 4, la Plaza de la Liberación continuó cerrada, pero no por el evento, sino por la transmisión en vivo del programa de TV Azteca, Venga la Mañana que conducen Ingrid Coronado y Fernando del Solar.

Noche de glamour en Jalisco