Ga y Caro
Ga y Caro

 Anoche con Caro, Marina, Geraldine, Belu y Lilian hicimos el tour Misteriosa Buenos Aires, organizado por la agencia de turismo Ayres Viajes. El tour incluye 12 historias macabras de la ciudad de Buenos Aires:

1 – Yiya Murano

En el famoso Barrio de Monserrat, sucedio por el 24 de marzo de 1979 un hecho que entonces conmociono a los vecinos y pronto se hizo noticia en la recien nacida TV color. Una señora de buena reputacion, Maria de las Mercedes Bernardina Bella Aponte, a la que todos cariñosamente le deci­amos «Yiya», era detenida por la polici­a acusada de homicidio. La causa inmediatamente tuvo nombre popular. La buena señora perdio de pronto su largo nombre y su corto apodo para convertirse en «la envenenadora de Monserrat»

¿Pero que fue lo que paso en aquel incipiente otoño?

Yiya, una maestra que nunca habi­a ejercido la docencia, un ama de casa ambiciosa, decidió dedicarse un tiempo a la usura. Recibi­a dinero de sus amigas, lo colocaba en algun plazo fijo no demasiado oficial, y devolvi­a capital mas intereses a cambio de una comision.

La dictadura militar Argentina posterior a la presidencia de Isabel Martinez viuda de Peron habia comenzado en 1976 e iba acompañada de una situacion economica singular. Los intereses que bancos y financieras ofrecian eran altisimos: un puñado de pesos se multiplicaba por tres en poco tiempo.

La historia de esta enigmatica mujer, esposa de un abogado e hija de militares, paso a los anales del horror cuando Carmen Zulema «Mema» del Giorgio Venturini, prima segunda y amiga de Yiya, sintio nauseas y un profundo malestar. Desfalleciente, se arrastro hacia el pasillo del edificio, pero presa del vertigo perdio el equilibrio y cayo haciendo ruido, el cual escucharon los vecinos y acudieron a socorrerla. Murio, llena de lagrimas, en la escalera del edificio de la calle Hipolito Yrigoyen donde vivia. Los medicos diagnosticaron paro cardiaco.

En el funeral, Diana Maria Venturini, hija de Zulema, recordo que Yiya tenia una deuda con la muerta. Busco en el departamento de su madre el documento firmado en el que Yiya se comprometia a devolver el dinero. Un pagare por un valor de 20 millones de pesos ley 18.188 (era la moneda argentina de entonces).

No lo encontro. Hablo con el portero del edificio y este dijo que mientras la Sra. de Venturini agonizaba en el interior del edificio, una mujer habia llegado a visitarla con un misterioso paquete en mano (que luego se descubriria que eran masas, unas galletas dulces, muy comun en Argentina para acompañar el te), habia entrado en la vivienda de la mujer y salio raudamente con un papel en la mano y con un frasco en otra. Yiya Murano la deudora de ese pagare.

Se realizo una autopsia. Los peritos descubrieron cianuro en el cadaver, los investigadores relacionaron el veneno con el supuesto frasco mencionado por el encargado.

Se supo que Nilda Gamba, vecina de Yiya, habia muerto el 10 de febrero anterior. A pocos dias un infarto mata a otra amiga de Yiya, Lelia Formisano de Ayala.

A ambas mujeres, Murano les debia dinero y ambos cuerpos presentaban signos de haber sido envenenados con cianuro. El cianuro «condimentaba» las masas que casualmente siempre convidaba nuestra protagonista.

Se ordeno la exhumacion de los cuerpos. Las autopsias de Nilda y Lelia, que habian sido enterradas en tumbas comunes bajo tierra, no fueron concluyentes: los cuerpos inhumados de ese modo producen, en el proceso de descomposicion, clorhidrato de cianuro. Pero en las visceras del cadaver de Zulema se descubrieron restos de cianuro alcalino.

El 27 de abril de 1979 la Policia detuvo a la señora Murano en su hogar, en la calle Mexico. Su propio hijo fue el delator y entregador.

Yiya fue acusada de haber envenenado a tres mujeres y llevada a juicio por triple homicidio, pero nunca confeso.

En 1980, fue encontrada desmayada en el penal donde estaba presa (la carcel de mujeres de Ezeiza); luego de eso, se le encontro y extirpo un tumor cerebral. En el mes de junio de 1982, el juez de Sentencia Angel Mercardo la absolvio de todos los cargos y la deja en libertad porque si bien todas las pruebas apuntaban en su contra, no hubo testigos directos de los crimenes.

Tres años despues, la Camara de Apelaciones evaluo los indicios de manera diametralmente opuesta y la condeno a cadena perpetua. A mediados de 1985, en pleno juicio por los ex dictadores, Yiya habia sido casi olvidada. Hasta que fue condenada. Ella insistia en que era inocente: Nunca invite a nadie a comer, fueron sus palabras.

Por reduccion de la condena y la famosa «ley del 2 x 1» (cada 2 años de condena se cumple solo 1 efectivo), salio de prision despues de 10 años. Se supo que a los jueces que intervinieron en su puesta en libertad les habia enviado, como señal de agradecimiento, una caja de bombones[], pero nunca se supo si alguien los probo.

Cuando salio de la carcel tenia 65 años. Durante el tiempo en que Yiya que estuvo presa su madre y su segundo marido, Antonio, murieron a causa de la tristeza.

Su hijo Martin, no queria verla. El escribio un libro en 1994 publicado por Editorial Planeta llamado «Mi madre, Yiya Murano». La imagen de tapa es una mano de mujer vertiendo gotas en una taza de te. «No visite a mi madre mas que una docena de veces durante los tres años que duro su primera detencion «escribe». En ese tiempo ya se consolidaba en mi la certeza de que mi madre era culpable y ese sentimiento hacia que me resistiera a verla (…) Era teatral, fria, manipuladora y sumamente egoista».
La describe como una mujer afecta a gastar dinero, llena de amantes a los que visitaba llevandolo con ella y obligandolo a llamarlos «tio».

Ella dice que su hijo la difama, aunque le confeso que el no era hijo ni de Antonio Murano, su primer esposo, ni Hector, el segundo.

Vivio en casa de una de sus hermanas hasta que se caso con un tercer hombre de cuyo nombre no quiere acordarse porque el matrimonio duro un mes.

Despues de la historia de Yiya todos supimos que los envenenados con cianuro lloran mientras mueren. El veneno bloquea la respiracion celular y provoca una asfixia minuciosa, pero hasta que eso sucede «hasta que el organismo es una masa de carne sofocada» se producen temblores, vomitos, nauseas. Y lagrimas.

Una profusion severa, incontrolable «humillante» de lagrimas. El cuerpo llora, la sangre se torna rojo encendido y el aire espirado tiene el olor de las almendras amargas. Los musculos, por falta de oxigenacion, se vuelven oscuros, amoratados.

Yiya vive y goza de libertad, como si nada hubiera pasado, junto a Julio Banin, su actual marido, que es ciego a causa de una enfermedad sin retorno llamada maculopatia. El año en que Maria de las Mercedes Bernardina Bella Aponte se hizo tristemente famosa, Julio se quedo ciego para siempre aunque afirma, enamorado, que su esposa es «la luz de sus ojos» y que jamas le tuvo miedo.

Fuente: http://www.casoabierto.com/reportajes/cronica-negra/yiya-murano-la-envenenadora-de-montserrat.html

2 – Emilia Basil

Emilia Basil. Esta mujer, de origen libanes, habia llegado a Buenos Aires en 1940. Tuvo varios trabajos hasta que consiguio empleo en un almacen frigorifico.

Era un trabajo de hombres, pero ella tenia la fuerza suficiente. Con el tiempo se caso con Felipe Coronel Rueda y juntos compraron una casa que convirtieron en restaurante. Estaba situado en la esquina de Pasco y la Avenida Garay y lo llamaron Yamil (hoy hay un autolavado).

Pero no pagaron toda la propiedad y solucionaron la deuda permitiendo vivir a su dueño, Jose Petriella, en el fondo. Pronto Emilia se convirtio en la amante de Petriella… pero el quiso mas y comenzo a acosarla. El 24 de marzo de 1973, Emilia resolvio el problema ahorcandolo con un hilo de nylon y, como no sabia que hacer con el cadaver, lo decapito y descuartizo los miembros, dejando el torso en una caja de manzanas en la calle.

Decidio utilizar la cabeza y extremidades para guisar. Marisa Grinstein, en su libro Mujeres Asesinas, que dio pie a la serie de television (cuatro temporadas) del mismo titulo, lo cuenta asi: «… fue llevando en una palangana a quien fuera su amante, trozo a trozo, hasta la cocina. Busco las ollas mas grandes y puso a hervir algunos cortes; en unas fuentes para horno puso a asar otros.

No se olvido de condimentar todo: era probable que la carne tuviera un gusto diferente, y habia que evitar que alguien sospechara. Con la carne hervida hizo un guiso y empanadas arabes. Con la carne asada, un salpicon que lleno de mayonesa y huevo duro».

La policia encontro el torso en el callejon, averiguo el resto y asi acabo la historia

Fuente: http://paisdechanclas.blogspot.com/2008/02/emilia-basil-demon-cook-of-garay-avenue.html

3 – Santos Godino

Cayetano Godino nacio en la ciudad de Buenos Aires el 31 de octubre de 1896. Era hijo de dos inmigrantes calabreses, Fiore Godino y Lucia Ruffo, y tenia siete hermanos. Su padre era un alcoholico golpeador, enfermo de sifilis. Entre los cinco y diez años Cayetano concurrio a varios establecimientos educativos, de donde siempre era expulsado.

El 28 de septiembre de 1904 y con solo siete años comete su primer delito: llevo a Miguel de Paoli, un niño de 21 meses de edad, a un terreno baldio donde lo golpeo hasta que fue detenido por un policia.

En 1905, y con el mismo modus operandi, Cayetano llevo a su vecina Ana Neri, de 18 meses de edad, a un baldio donde comenzo a golpearle la cabeza con una piedra. Afortunadamente un policia volvio a detenerlo, pero fue liberado esa misma noche.

En marzo de 1906, volvio a llevar a una niña a un baldio donde intento estrangularla y luego la enterro viva. A los 10 años Cayetano pasaba el tiempo torturando animales, hasta que fue descubierto por su padre y fue recluido en la Alcaldia Segunda Division mas de dos meses.

El 9 de septiembre de 1908 intento ahogar a Severino Gonzalez Calo, de 22 meses de edad, pero nuevamente fue detenido a tiempo y liberado al otro dia. El 15 de septiembre intento quemar los parpados de Julio Botte, de 20 meses, pero esta vez consiguio huir. El 6 de diciembre los padres volvieron a llevarlo a la comisaria, pero esta vez permanecio encerrado tres años en la Colonia de Menores de Marcos Paz. A peticion de sus padres fue liberado el 23 de diciembre de 1911, pero a diferencia de lo que se esperaba su nivel de violencia aumento. Los padres le habian conseguido un trabajo pero solo duro tres meses en el. Ya desempleado, volvio a vagar por las calles…

El 26 de enero de 1912 fue encontrado muerto en una casa desocupada Arturo Laurona, de 13 años. El 7 de marzo de ese mismo año incendio el vestido de Reyna Vainicoff, de 5 años, quien murio dias despues. A finales de septiembre incendio una estacion de tranvias, incendio que fue controlado por los bomberos. El 8 de noviembre intento estrangular a Roberto Russo, pero fue detenido. Esta vez fue procesado por intento de homicidio, pero fue liberado por falta de meritos. El 16 de noviembre golpeo a Carmen Ghittoni, quien solo recibio heridas leves ya que Cayetano fue detenido por un policia. El 20 de noviembre rapto a Catalina Neolener, quien comenzo a gritar y alerto a un vecino de la zona que la rescato. A finales de noviembre incendio dos galpones, que fueron rapidamente apagados.

El 3 de diciembre de 1912 encontro a Jesualdo Giordano jugando en la puerta de su casa, le ofrecio comprarle caramelos y logro llevarselo. En un almacen en las cercanias compro caramelos y le dio algunos. Lo llevo a una quinta cercana y, prometiendole mas caramelos, lo convencio de entrar. Alli tiro al menor al suelo e intento estrangularlo con la soga que llevaba como cinturon, pero como se resistia corto la soga y la uso para atarle las piernas y las manos. Comenzo a golpearlo hasta que tuvo la idea de introducirle un clavo en el craneo. Comenzo a buscar un clavo y se encontro con el padre del menor en las afueras de la quinta, le dijo que no sabia donde se encontraba su hijo e ingreso nuevamente a la quinta con el clavo. Pensando que Jesualdo Giordano se encontraba todavia vivo, tomo una piedra que uso como martillo. Despues de introducirle el clavo en el costado del craneo, cubrio el cuerpo con chapas y huyo del lugar. El cuerpo fue encontrado minutos despues por el padre de la victima. A las 8 PM de ese dia, Cayetano fue al velorio de su victima, al acercarse al ataud decidio tocarle la cabeza para comprobar los efectos del clavo. A las 5:30 AM del 4 de diciembre fue detenido por la policia, confesando todos sus crimenes.

El 4 de enero de 1913 ingreso preventivamente al Hospicio de las Mercedes, donde intento asesinar a varios internos. Debido a los informes medicos que lo declaraban un alienado mental, el juez Oro lo sobreseyo por considerarlo irresponsable de sus actos, y ordeno que permaneciera en el Hospicio. Este fallo fue confirmado por el juez de segunda instancia, pero el 12 de noviembre de 1915 la Camara de Apelaciones lo condeno a carcel por tiempo indeterminado, porque no era un imbecil absoluto como lo establecia el art. 81 del Codigo Penal. La Camara ademas sostuvo que habia mejorado debido al tratamiento dado en el Hospicio, por lo que el 20 de noviembre ingreso en la Penitenciaria Nacional.

El 28 de marzo de 1923 Godino fue finalmente trasladado al penal de Ushuaia. A comienzos de 1933 estuvo un tiempo en el hospital del penal por la paliza que le dieron los presos luego de matar a dos gatos que eran las mascotas del penal. A partir de 1935 estuvo constantemente enfermo y sin recibir visitas, hasta que murio el 15 de noviembre de 1944 en condiciones poco claras.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Cayetano_Santos_Godino

4 – El fantasma de Felicitas Guerrero de Alzaga

Es 29 de enero de 1872. A las nueve de la noche, en Barracas, un barrio al sur de Buenos Aires, Felicitas Guerrero de Alzaga, de 26 años, la viuda mas joven, rica y hermosa del pais, emprende el viaje hacia su agonia de bestia. La muerte la alcanzara de madrugada, y durante semanas la ciudad no hablara de otra cosa: de la coqueta y su amante, o de la pobre mujer y el loco enardecido. La heredaran sus padres, que, en los fondos de esa casa con glorieta y bosque de naranjos, mandaran construir una iglesia con el fin de enterrar alli, alguna vez, su cuerpo.

Don Carlos Guerrero Reissig y doña Felicitas Cueto y Montes de Oca, los padres de Felicitas Guerrero, vivian en la calle Mexico en una casa que ahora lleva el numero 524 y es residencia de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Carlos Guerrero Reissig habia nacido en Malaga en 1814 y llegado a Buenos Aires en 1832. Era un agente marino, padre de 12 hijos de los cuales Felicitas era la mayor, nacida el 26 de febrero de 1846 bajo el nombre de Felicia Antonia Guadalupe. Aunque los retratos la muestran achaparrada, de mirada bovina, en aquel tiempo fue una quemazon legendaria. Se decia que era la mujer mas bella de la republica, y en su libro Cronicas I (1914) el periodista Rafael Barreda la describe como un monte de perfecciones: «Sin ser muy alta, era esbelta. Su rostro oval, encuadrado en untuosa cabellera de castaño oscuro; sus ojos pardos, de dulce mirar y expresion distinguida; sus labios coralinos, al sonreir, dejaban entrever el doble arco de su dentadura blanca, igual y apiñonada».

Si Felicitas era la mas hermosa, Martin de Alzaga era el mas rico. Habia nacido en 1814, y descendia de familia tragica: su abuelo, el español Martin de Alzaga, habia sido alcalde de la ciudad y, años despues, en 1812, acusado de contrarrevolucionario y ahorcado en la plaza publica. Su nieto habia aumentado la fortuna familiar hasta alcanzar los sesenta millones de pesos y las miles de hectareas en la provincia de Buenos Aires, repartidas en estancias que llevaban por nombre La Pelada, Juancho, La Postrera. Tenia cuatro hijos naturales, ninguna esposa y casi cincuenta años cuando, un dia de 1861, se cruzo con esa llaga que era Felicitas y la quiso para el. No fue dificil. Se casaron en 1862: ella tenia 16 y el era casi viejo. Marcharon a vivir a una casa sobre la calle Larga en el barrio de Barracas. La casa tenia en la esquina una glorieta sumergida en el aroma fresco y violento de un bosque de naranjos y se llamaba La Noria.

No se sabe si fue feliz. Hay quienes dicen que, alli donde esperaba encontrar solo vejez, Felicitas termino por encontrar bondad y un compañero, pero tambien quienes dicen que solo fue ambicion. Sea como fuere, todo paso muy rapido. El 24 de julio de 1866, Felicitas tuvo un hijo, Felix, que murio en 1869. Lo enterro conteniendo las nauseas de otro, que llevaba en el vientre y que nacio muerto el 2 de marzo de 1870. Su marido, Martin de Alzaga, sobrevivio apenas: habiendo testado en su favor «»por el cariño que le profeso y por las inequivocas pruebas de afecto y bondad que he recibido de ella»», murio el 17 de mayo de ese año. Un mes mas tarde, cuando se celebro una misa en su memoria y Felicitas entro a la catedral «los ojos ardidos por todas esas muertes», su luto no era luto, sino una valva lujosa. Era joven, viuda, rica y una mujer vedada, separada del mundo por un muro de luto cementicio.

Entre los bancos de la iglesia, un hombre la miraba, entre los muchos hombres que la miraban tanto. Despues de la muerte de Alzaga, Felicitas paso un tiempo en sus estancias y «aunque la costumbre marcaba dos años de luto severo y uno de luto alivianado» regreso a Buenos Aires para reabrir sus salones.

«La plaza fue sitiada en toda regla», dice Rafael Barreda, «y el asedio, formidable, sin que hubiera paladin que pudiera jactarse del menor triunfo obtenido de aquella fortaleza al parecer inexpugnable. Hasta que llego a decirse que la bella cuanto rica viudita andaba dando su preferencia, distinguiendolo, a uno de sus mas asiduos pretendientes: Enrique Ocampo».

Victoria Ocampo, fundadora de la revista Sur, la publicacion literaria en español mas influyente de su epoca y sobrina nieta de Enrique Ocampo, decia esto en su Autobiografia (que comenzo a escribir en 1952): «Este joven se enamoro perdidamente (es decir, para su perdicion y la de su amada) de Felicitas Guerrero, viuda de Alzaga (…). Felicitas, por su belleza y la considerable fortuna heredada, era objeto codiciado. Gozaba, suponemos, de la muy relativa libertad concedida, en esos tiempos de barbarie (respecto a la mujer) a una viuda joven de la alta clase social. No la quemaron en la pira del marido, hay que reconocerlo. Por tanto, se podia dar por bien servida».

No hay datos ciertos acerca de donde y como se conocieron: hay quienes dicen que fue en la iglesia, el dia de aquella misa; que el la miro y que ella ya no pudo olvidarse de esos ojos. Hay quienes dicen que, en una sociedad aldeana de cien familias que lo tenian todo, era imposible que no se conocieran desde siempre. Si Felicitas se enamoro de el o si Ocampo vio señales alli donde no habia nada, no puede saberse. Si Ocampo se enamoro de ella o si solo pretendia sus millones, tampoco. En la revista argentina Todo Es Historia, en diciembre de 1968, E. M. S. Danero escribia: «Convertido Enrique Ocampo en el preferido de Felicitas, comenzo el chismorreo. ¿Amaba Enrique desinteresadamente a la joven viuda? ¿No buscaria en Felicitas el inmenso caudal de pesos y novillos dejado por don Martin de Alzaga? ¿Se amaban de verdad? ¿Desde cuando? ¿Acaso desde antes de ser viuda?».

Dicen que Ocampo le enviaba cartas a razon de una por dia, y que ella no las respondia en absoluto. Y dicen lo contrario: que se enzarzaron en un amor escandaloso. Dicen que, para evitar a ese hombre desquiciado, Felicitas regreso a sus estancias. Y dicen lo contrario: que fue a sus estancias a encontrarse con el; a que el rio y la pampa vieran lo que nadie, en la ciudad, tenia permitido ver.

A principios de 1871, Enrique Ocampo partio a Londres a intentar negocios en la Bolsa. Al mismo tiempo, en Buenos Aires se desato una epidemia de fiebre amarilla. Conocida como vomito negro, la peste mato, entre enero y junio de ese año, a 14.000 personas en una ciudad que habitaban 200.000. Huyendo de la muerte, Felicitas volvio, una vez mas, a sus estancias. Y todo lo que sucedio despues empezo con un paseo por el campo: una tarde, Felicitas, su primo Cristian Demaria «su enamorado secreto», su amiga Albina Casares y su tia Transito Cueto iban por la pampa en coche de caballos. Estaban entre la nada y la nada cuando se desato una tormenta de dragones, el cochero perdio el rumbo y Felicitas le ordeno detenerse. No la gano la desesperacion, sino la rabia, y bajo ese torrente de verano murmuro:

«¿Donde estamos?

Y escucho la voz que le decia:

«En mis tierras, señora, que son suyas.

Cuando giro y vio al hombre en su caballo no sabia quien era: no sabia que tenia treinta años, que su nombre era Samuel Saenz Valiente, que era dueño de miles de hectareas vecinas a sus campos. No sabia nada, pero el latigazo de esa respuesta «que son suyas, que son suyas» le araño el cuello y el corazon hasta dejarlos rotos.

A aquel encuentro en la tormenta siguieron varios. Durante todo el verano de 1871, y mientras la ciudad se hundia en un mar de peste, Saenz Valiente frecuento y enamoro a la mujer que no llevaba siquiera un año en la patria de las viudas. Rendida, asomada quiza a lo que nunca habia conocido, Felicitas accedio a anunciar su compromiso en marzo de 1872: un lapso apenas prudente para evitar la indecencia.

Ni antes ni despues recordo a Enrique Ocampo. No respondio las cartas que el hombre le enviaba desde lejos y se sumergio en un silencio que creyo lo mejor. Cuando el regreso de Londres, la noticia le llego bajo la forma de un rumor artero. Danero, en Todo Es Historia, escribe: «El desden de Felicitas constituyo el ultraje para el que ya se habia considerado su prometido. Su orgullo vulnerado incito a Ocampo a llevar su pretension hasta la ultima instancia. Como en un dramon vulgar, debio de decirse ‘el amor o la vida’. Convirtio aquella enloquecida vulgaridad en su divisa. Desplazado, lesionado, penso que tenia derecho absoluto a ser correspondido».

Dicen que le pidio visitas que ella rechazaba. Que le rogo desesperadamente. Que se encontro con su padre y le advirtio: «Digale a su hija que, si se casa con otro, la voy a matar». Que un dia la cruzo «a ella, a la mismisima» y le dijo, sibilino: «Si no me permite ser el sol de su amor, sere su sombra». Y fue.

El 29 de enero de 1872, por la noche, Felicitas organizo una cena en La Noria a la que asistirian dos de sus hermanos; su tia Transito Cueto; su amiga Albina Casares; su primo Cristian Demaria; el padre de su primo, Bernabe Demaria, y Samuel. Los invitados se reunieron al atardecer en la glorieta de la esquina. A las ocho y media de la noche, una volanta se detuvo en la puerta y de ella bajo Enrique Ocampo. Le atendio, despues de unos minutos, Transito Cueto, que le dijo la verdad: que Felicitas estaba de compras en el centro. Él pidio esperarla. Le hicieron pasar a la sala de visitas.

Felicitas llego cuando faltaba poco para las nueve de la noche. Transito Cueto escucho el carro que se detenia y salio al encuentro de su sobrina y amiga. Le aviso que Ocampo estaba esperando y le aconsejo que no lo recibiera. Felicitas penso que habia que ponerle un fin a todo eso y dijo que lo iba a atender: que lo iba a atender sola.

Cuando la vio entrar en la sala, Enrique Ocampo no vio a la mujer que amaba, sino a una encarnacion que lo condenaba a la infelicidad. Tiempo despues, todos los cronistas recrearon esa escena que fue ciega y muda:

«»Quiero hablarte por ultima vez «dijo Enrique». Quiero que me digas si me desdeñas y si continuas prefiriendo a ese hombre.

«Señor, ese tono» dijo Felicitas.

«Este tono es el de un hombre que te ama con toda su alma, pero al cual desesperan tus desdenes «manifesto Ocampo». Antes de que te vea en los brazos de ese miserable, te dare una y mil veces la muerte», escribio, por ejemplo, Danero en la revista Todo Es Historia.

Esto se sabe: cuando Felicitas dio la conversacion por terminada y se dispuso a irse, Ocampo saco un revolver y le disparo. Ella cayo, se golpeo la frente, se levanto aturdida, vio la sangre, penso «que raro», y cuando escucho el jadeo a sus espaldas, el panico la arrojo sobre la puerta, empujo, salio a la galeria, penso «que calor», vio la cara de Samuel y supo que se moria.

Siguieron gritos, tiros, sangre, muertos, el fin de todo, la leyenda.

Una version dice que, al escuchar el disparo, Bernabe Demaria corrio, y que, cuando entro en la sala de visitas, Ocampo estaba en el suelo, todavia vivo, pero con un disparo en el corazon y otro en la boca. Otra version asegura que fue Cristian Demaria quien corrio hacia el hombre perfectamente vivo, le arrebato el arma y disparo dos veces. Sea como fuere, Ocampo murio alli, se acordo que se habia suicidado, y el expediente de la causa desaparecio de los tribunales.

Felicitas Guerrero, en cambio, no murio enseguida, pero la herida, en el costado izquierdo «izquierdo» era fatal. La bala «se habia desviado hacia la columna vertebral, comprometiendo la medula espinal y provocando la rotura de organos vitales», asegura el historiador Enrique Puccia en su libro Historia de la calle Larga. Murio de madrugada entre dolores diseñados para osos. La velaron en la casa de la calle Mexico, donde habia nacido, asfixiada por velones y mantillas negras, y el 31 de enero la inhumaron en el cementerio de la Recoleta, en la boveda de la familia Alzaga, junto al feretro del unico hombre que quiza habia conocido: Martin, su marido viejo.

El martes 30 de enero de 1872, la segunda pagina del diario La Nacion titulaba: «Un hecho espantoso», y entre anuncios de parteras y obituarios reseñaba el desastre: el disparo, los gritos, Felicitas agonica y Ocampo muerto. Pero en el ejemplar microfilmado de esa fecha, que se conserva en el archivo del periodico, el articulo ha desaparecido, y en su lugar hay un hueco prolijo, recortado.

Lo demas se sabe: sin marido, descendencia ni testamento que indicara lo contrario, los padres heredaron a la hija y mandaron construir aquella iglesia con el fin de enterrar alli, alguna vez, su cuerpo. De estilo neorromanico con influencia alemana, la consagraron a Santa Felicitas, una santa que vio morir a sus siete hijos para despues morir tambien. Tiene nave unica con crucero y cupula, vitrales franceses, arañas con caireles de cristal, un reloj ingles con carrillon, un organo aleman y, apenas despues de las puertas de entrada, dos moles de marmol beis: la figura de pie de Martin de Alzaga; la figura inclinada sobre un niño «Felix, el hijo muerto» de Felicitas Guerrero. Don Carlos Guerrero murio en 1896; su mujer, diez años mas tarde, y nunca tuvieron permiso oficial para llevar a Barracas el cuerpo de su hija. La casa fue vendida, derribada, y la iglesia, donada al municipio.

Lejos de alli, en el cementerio de la Recoleta, la necropolis mas elegante de Buenos Aires, cuando los guias de turismo se detienen frente a la boveda de los Alzaga cuentan esta historia y dicen que el cadaver de Felicitas llego hasta ahi en un ataud suntuoso el 31 de enero de 1872.

Pero hay quienes creen que ese ataud esta vacio.

Que el cuerpo no esta «que nunca estuvo» alli, sino en un barrio antiguo, bajo la tierra, en una iglesia que los gatos cuidan.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/fantasma/Buenos/Aires/elpepusoceps/20080720elpepspor_6/Tes

5 – Jorge Burgos

Que novedad traia el carnaval de 1955? Ninguna, pensaban los periodistas en aquel torrido febrero. Salvo que el disfraz de moda ya no era el del Zorro, ni el de oso Carolina, sino el de marciano con antenitas. Los mejores bailes fueron los del Club Comunicaciones, donde tocaron las orquestas de Ray Nolan, Ary Barroso y Anibal Troilo. Aquel verano, Pichuco estreno Fangal, un tangazo postumo de Discepolo.

Sin embargo, aquel verano que pintaba para aburrido seria luego recordado como. el verano del crimen.

La mañana del viernes 19 de febrero de 1955, en un paraje llamado Loma Hermosa, a cuatrocientos metros de la estacion Hurlin­gham, en el noroeste del Gran Buenos Aires, un cura que caminaba cerca de la fabrica de cajas de carton La Holandesa habia encontrado el torso de una mujer descuartizada.

La luz roja se encendio en las redacciones. El viernes siguiente, 26 de febrero, en un desolado rincon del sur de la ciudad, donde se juntan la avenida Cruz y la calle Pedernera, se encontro un envoltorio similar: eran las dos extremidades inferiores, desde el pie hasta la rodilla, ademas de un muslo.

El horror se desato en Buenos Aires cuando, pocas horas despues, un marinero de la chata Sheop, que navegaba por el Riachuelo, avisto un objeto raro que flotaba a la altura de la calle Martin Rodriguez. La Prefectura rescato un canasto de alambre con el consabido paquete: contenia una cabeza de mujer, los brazos, alguna ropa.

Comenzaron a circular todo tipo de rumores. ¿Eran los restos de una unica mujer o de varias? ¿La ciudad estaba amenazada por un asesino feroz, un Jack el Destripador porteño? La prensa filtraba con cuentagotas detalles macabros que erizaban a la poblacion y multiplicaban la psicosis. El asesino habia limado las yemas de los dedos de su victima. Los envoltorios no tenian ni una gota de sangre. ¿Donde habia sido asesinada? Una primera conclusion se imponia: la habian matado, desangrado y despues cortado en partes.

Se convoco a los mejores forenses, como el doctor Francisco Fablet, para que analizaran los restos. El medico respondia asi las preguntas de la prensa:

-¿Como fue despedazada la mujer?

-Con un serrucho y por lo menos dos cuchillos. La cabeza fue seccionada en el nivel de la quinta vertebra cervical.

-¿El asesino tenia conocimientos para realizar esas mutilaciones?

-Podria ser, pero no es seguro.

Muñeca rota: En la Morgue Judicial de la calle Viamonte, los restos fueron «rearmados» como pedazos de una muñeca rota. La cabeza habia estado sumergida en el agua del Riachuelo varias semanas. Ni siquiera se distinguia el color de los cabellos. Algunos porteños hicieron horas de cola en la puerta de la Morgue para ver el cuerpo.

Los cirujanos del hospital Argerich advirtieron un detalle revelador. La mujer muerta tenia una cicatriz en el hombro que solo podia provenir de una operacion poco comun: una osteosintesis, destinada a solucionar una fractura de clavicula. Habia dos cirujanos que practicaban esta cirugia en la Argentina. Asi fue identificada la mujer cortada en pedazos.

Se llamaba Alcira Methyger. Veintisiete años. Nacida en Salta. Empleada domestica. Habia sufrido un accidente de transito en 1954, por el cual habia sido operada. Ultimo domicilio conocido, Bernardo de Irigoyen al 1500, la casa de sus patrones, una familia que veraneaba todo el mes de febrero en Mar del Plata. Antes, Alcira habia vivido en el Hotel Gran Sur, de la calle Chacabuco, frecuentado por trabajadores del interior. Alli aun habitaba Ana Urbana Methyger, tambien domestica.

-¿Usted es la hermana de Alcira Methyger? -pregunto el comisario Evaristo Urricelqui, jefe de Homicidios.

-Si, ¿por que?, ¿que paso?

Una Ana Urbana Methyger en estado de shock revelo que Alcira tenia varios novios. El ultimo se llamaba Ramaroso, y fue detenido en un espectacular procedimiento, pero nada tenia que ver con el crimen.

Al fracasar la pista de Ramaroso, los investigadores apuntaron a un hombre de 36 años llamado Jorge Eduardo Burgos. Trabajaba como corredor de una pequeña empresa papelera y encuadernadora, propiedad del padre. Estaba relacionado hacia diez años con la Methyger y era muy conocido por los allegados de esta. Ana Urbana Metyhger se lo señalo a la policia y lo mismo hizo Berta Saavedra, otra amiga intima de la infortunada, tambien domestica, que estaba en Mar del Plata y que agrego este detalle: Alcira era pretendida por Jorge Eduardo, pero ella lo habia rechazado porque en su vida habia aparecido «otro hombre».

Burgos vivia con sus padres en un departamento del tercer piso en la avenida Montes de Oca 280. Tenia un buen nivel cultural, ya que habia terminado el secundario y luego habia completado el estudio de varios idiomas, en especial el ingles. La policia se dirigio al domicilio de los Burgos. Era el 16 de marzo de 1955. En la casa vivia tambien una hermana bastante mas joven. Para la familia fue una sorpresa tremenda que la policia buscara al hijo mayor.

Pero, ¿donde estaba Burgos? Habia viajado a Mar del Plata para pasar una temporada de descanso. Iba en El Marplatense, el tren nocturno que paraba en Dolores y en Maipu. Varias comisiones salieron para alla, perforando la noche de marzo en la llanura. Cuando los coches frenaron en la estacion de Dolores, se alejaba el farol rojo del ultimo vagon.

Redoblaron la carrera y llegaron a Maipu a tiempo. No querian delatar su presencia. La policia no sabia con quien iba a encontrarse. ¿Quiza con un hombre violento que venderia cara su libertad? Pronto individualizaron a la presa: un hombrecillo de rostro mofletudo y anteojos de intelectual que dormitaba tranquilo en su asiento. Urricelqui y los demas detectives lo detuvieron cuando el tren llego a Mar del Plata y lo llevaron de vuelta a Buenos Aires, donde quedo detenido en el Departamento de Policia.

Burgos hablo. Conocia a Alcira desde el año 1944, cuando ella, recien llegada de Salta, alquilo una pieza en el departamento de la familia de el. Cuando Alcira se fue de la pieza siguieron viendose. Burgos, con la verborragia propia de las homicidas que confiesan, siguio asi su relato: discutian porque ella queria «concretar» y el dudaba. Durante febrero, la familia Burgos se habia ido de vacaciones a Necochea. Jorge Eduardo quedo solo en su casa. Burgos narro los paseos de la pareja durante aquel verano. Las visitas al departamento. La discusion, aquella noche de febrero en Montes de Oca. La carta de otro hombre que el habia descubierto en un libro que tenia Alcira en la cartera. La pelea feroz, los dientes de ella apretandole un dedo. La furia de el, que para desprenderse le aprieta el cuello, y la caida. El panico, cuando se da cuenta de que ella no respira. El cuerpo desnudo de Alcira en la bañera, Burgos que se saca la ropa para descuartizarla. Las ocho horas que le lleva cortarla en pedazos. Los paquetes. Los viajes en colectivo para arrojar los bultos en distintos lugares.

Un hombre enjaulado: El comisario Placido Donato, hoy retirado, que habia ingresado poco antes a la Policia Federal, recuerda a Burgos detenido.

-Estaba sentado, temblando como un chico, con los ojos cerrados, los dientes apretados -recuerda Donato-. Lo descubri cuando me mandaron a cuidarlo. La policia temia que pudiera suicidarse. Llegaban policias desde todos lados para observar al curioso ejemplar de hombre enjaulado. Algo que ocurrio imprevistamente me lleno de piedad. El «curioso ejemplar» me toco el brazo levemente. Una lagrima corria por su rostro. Burgos me susurro: «Papa. Mama. Ellos estaban en Necochea. Felices estaban. Mire ahora que lio.»

A mediados de marzo de 1955, la policia llevo a Burgos a Montes de Oca 280 para que reconstruyera el crimen. Una mujer policia cumplio el rol de Alcira. El asesino volvio a narrar minuciosamente sus pasos. Cuando se difundio entre el vecindario la noticia de que el estaba alli, se reunio una verdadera multitud que pretendia lincharlo. La policia tuvo que empeñarse para protegerlo.

Durante los meses siguientes, los porteños siguieron hablando del caso Burgos.

Los dos bandos: Mientras el caso se dilucidaba en los Tribunales, se desenvolvio otro capitulo del crimen. La sociedad se dividio entre los que apoyaban a Alcira y los que eran partidarios de Burgos. Comenzaron a llegar a la redaccion de Ahora cartas de lectores que se identificaban con uno u otro. Para algunos, Alcira Methyger, domestica, provinciana, habia sido engañada por un joven culto y de buenos medios economicos. Jorge Burgos representaba, para esos lectores, el prototipo del seductor irresponsable, del rico que, tras divertirse con una «morochita», la habia asesinado y, sin la menor piedad, luego la habia despedazado.

Otros lectores, en cambio, simpatizaban con Burgos: Alcira era una arribista que habia embaucado a un buen muchacho, timido, apocado, culto, al que la pasion perdio. Dando por descontado que el crimen de Burgos habia sido preterintencional (no deseado), como alegaba el asesino, muchos lectores lo veian mas como victima que como verdugo.

No hace falta mucha perspicacia para vislumbrar en esta polemica el conflicto social latente en la Argentina de 1955, dividida en dos mitades irreconciliables: peronistas y antiperonistas, cabecitas negras y gorilas. Se incubaba un otoño en el que aquella division estallaria con violencia.

El juez de sentencia lo condeno a veinte años de prision por homicidio simple. El descuartizamiento, conforme a la teoria sentada en el caso Donatelli, no era una forma de crueldad sino el intento de escapar del castigo. El magistrado debia aplicar la pena optando entre los extremos que señala el articulo 79 del Codigo Penal para la figura de homicidio: de 8 a 25 años. Lo condeno a 20.

Cuando el caso llego a la Camara, los argumentos de Burgos -su explicacion sobre la pelea y su perfil de buen ciudadano- pesaron. La Camara rebajo su pena a 14 años. En la carcel observo una conducta ejemplar. Se convirtio en un hombre religioso.

Por eso, en 1965 fue beneficiado por la libertad condicional. Habia permanecido diez años y ocho meses en prision. Burgos regreso a la casa de Montes de Oca. Se nego sistematicamente a hablar con los periodistas que lo acosaban. Solo recibio a un redactor y a un fotografo de Primera Plana, con los que hablo en el comedor del departamento. No les permitio pasar al baño en el que habia descuartizado a Alcira.

Un policia escritor, Placido Donato, evoco el crimen de Alcira Methyger en sus Confesiones de un comisario. El propio Burgos no se quedo atras. Mientras esperaba la sentencia definitiva, publico un libro de 64 paginas titulado Yo no mate a Alcira. Llevaba el sello de la ignota editorial BM y la tapa estaba ilustrada con la foto del autor y este subtitulo: Escrito desde la carcel. El volumen, hoy avidamente buscado por los coleccionistas, es un relato bastante rosa de los amores entre Burgos y Alcira. Su autor reitera lo que dijo siempre: Alcira y el pelearon, ella le mordio un dedo, el sin darse cuenta le apreto la garganta, para percatarse luego de que ella habia muerto. Luego, dominado por el panico, la descuartizo.

La hipotesis del asesino serial: ¿Fue Burgos victima de las circunstancias? ¿Era un buen hombre al que un momento de locura arruino la vida? ¿O fue uno de los mas peligrosos e inteligentes asesinos al que solo una brillante investigacion impidio cometer el crimen perfecto? Placido Donato, en su despacho de directivo de Argentores, evoca no solo su memoria personal del caso, sino sus muchas conversaciones con Urricelqui y demas policias que lo resolvieron. El autor de varios libros hoy agotados, ademas de guiones de TV y comics, revela al cronista un dato que nadie consigno.

-Cuando la comision apreso a Burgos en el tren que iba a Mar del Plata, el asesino no iba a descansar, como el mismo decia.

-¿A que iba?

-Iba a «terminar» con una intima amiga de Alcira.

Fuente: http://lamandinga3.blogspot.com/2006/10/burgos-el-descuartizador-de.html

6 – La casa de los leones

Asi se le llama a la mansion de estilo frances que desde 1880 pertenecio a Eustaquio Diaz Velez, un hombre tan obsesionado con los leones que los criaba el mismo, en su casa. Esta casona se encuentra emplazada en Montes de Oca 140.

La leyenda cuenta que, alla por 1930, uno de los animales ataco y mato al prometido de su hija el dia de la fiesta de compromiso, otras versiones afirman que esto ocurrio en la fiesta de casamiento. Tras el tragico suceso, la chica se suicido. Poco despues de la tragedia, los fantasmas de la pareja comenzaron a recorrer las habitaciones y el parque de la mansion gritando, susurrando y moviendo objetos. Asi, don Eustaquio se deshizo de los animales, aunque rindiendoles un extraño homenaje: hizo tallar cabezas de animales sobre las arcadas de las puertas de entrada a la mansion y emplazo estatuas de leones en el parque. La mas impresionante representa a una fiera que lucha con un hombre cuyo brazo esta enterrado en las fauces del animal.

Otras versiones cuentan que, luego del suicidio de su hija, don Eustaquio hizo una ofrenda y sacrifico a todos los leones con la esperanza de volver a verla. Parece ser que alguien acepto la ofrenda, ya que se dice que el fantasma de su hija puede verse por las noches, entre las estatuas de los leones y las jaulas oxidadas que no han sido removidas aun del lugar.
Hay quienes dicen que las estatuas de los leones fueron construidas con posterioridad para ahuyentar los espectros.

Hoy, este edificio alberga a VITRA (Fundacion para Vivienda y Trabajo del Lisiado Grave), sede de la unica escuela primaria y secundaria de toda la Argentina para discapacitados motores. Algunos residentes admiten que por la noche se escuchan ruidos extraños. Todo el parque esta superpoblado de gatos, parientes menos feroces de los leones de piedra.

Fuente: http://cosas-mias-y-otras-yerbas.blogspot.com/2008/05/la-casa-de-los-leones.html