Marina y Lilian
Marina y Lilian

Seguimos con el recorrido por nuestra bella y misteriosa Buenos Aires:

7 – Juan de Osorio

El joven Juan de Osorio, maestre de campo, era un andaluz bien parecido, simpatico, que habia demostrado coraje cuando fue menester. Gozaba del aprecio de marineros y soldados que, en cambio, a medida que las dificultades crecian en esa extraña expedicion hacia el infierno al mando de un capitan postrado, recelaban de su hermano, el almirante don Diego de Mendoza, y de los otros capitanes: Juan de Ayolas, Galaz de Medrano, los sobrinos de don Pedro: Gonzalo de Mendoza y Pedro Luis Benavidez.

Estos, celosos de Osorio, se propusieron infiltrar desconfianza en el caballero sifilitico. Todo mejoraria cuando «se ahorcase a unos cuantos caballeros», habria dicho el andaluz. Y cuando se devolviese a España «al invalido del camarote y a su medico…»

Los infundios y las exageraciones hicieron mella en don Pedro, quien, convencido de que un amotinamiento era inminente, se sintio en la obligacion de dar muestras de energia y asi satisfacer los reclamos de sus envidiosos subalternos.

«(…) que do quiera y en cualquier parte que sea tomado el dicho Juan Osorio, mi maestre de campo, sea muerto a puñaladas o a estocadas o en cualquier forma que lo pudiera ser, las cuales sean dadas hasta que el alma le salga de las carnes (…)». Firmo al pie con su letra de arabescos que evidenciaba su avanzada educacion de rico noble.

Fue en las playas de Rio de Janeiro, el 3 de diciembre de 1535. Mendoza ordeno aprestar las angarillas para ser cargado a tierra, acompañado de sus capitanes. Llama al desprevenido Osorio a su presencia. El impetuoso maestre de campo concurre vestido como para una ceremonia de gala: jubon y calzas de raso, coleto recamado con cordon de seda y gorra de terciopelo. Su apostura, que a tantas mujeres ha rendido, realzada hasta lo intolerable.

Haciendo una reverencia, entre gentil y arrogante, pregunta al adelantado sobre su salud. En ese momento Ayolas y Medrano se abalanzan sobre el y lo inmovilizan tomandolo de los brazos.

Una filosa daga se hunde tres veces en la espalda de Osorio, quien grita, pidiendo, como buen cristiano, confesion para bien morir.

«»No, traidor, que no hay confesion para vos!» dira Ayolas, inflamado por el odio mientras el joven se desangra sobre la arena ante los ojos de Mendoza.

Su cadaver, luego expuesto con el infamante cartel «A este mando matar Don Pedro de Mendoza por traidor y amotinador», fue un mal presagio para la suerte futura de sus asesinos.

La leyenda de que el fantasma de Osorio no descansaba vengando su muerte fue creciendo con el tiempo. «Se le hizo injusticia» -escribiria Ulrico Schmidl, testigo del crimen- «era un recto y buen militar y siempre trato muy bien a los soldados. «Dios sea con el clemente y misericordioso»

Juan de Osorio, el primer fantasma oficial: un lugarteniente de Pedro de Mendoza, fue el primer fantasma oficial. Segun cuenta la leyenda, todavia transita por la noche porteña. Y parece que cuando las cosas no salen como uno quiere, cuando el caos se adueña de nosotros y nuestra ciudad… la culpa es del fantasma de Osorio…..a tenerlo en cuenta sugirio nuestra narradora cuando por ejemplo debemos explicar a nuestro jefe porque no llegamos a horario o cuando se nos complica algo….tenemos a quien echarle la culpa.

Fuente: http://www.odonnell-historia.com.ar/anecdotario/EL%20REY%20BLANCO%20parte%20II.htm

8 – El fantasma excitado de San Telmo

Basado en el cuento «El fantasma excitado de San Telmo», de Eduardo Gudiño Kieffer, que transcurre en Plaza Dorrego y narra las desventuras de una india y sus cuatro amantes caciques que son colgados en la plaza por el patron de la muchacha a quien ella no aceptaba como amante.

Como venganza por haber matado a sus amantes, ella lo visita en su cuarto, lo excita hasta el punto que en su mejor momento de exitacion lo asesina.

Fuente: http://cambalache21.blogspot.com/2008/08/mujeres-en-la-buenos-aires-misteriosa.html

9 – El caso de las hormigas

En el barrio de Monserrat, a metros de la Avenida de Mayo, esta enterrado el quinto virrey en estas tierras y el primero que fallecio en America tras ocupar el sillon de don Pedro de Cevallos, aquel militar que fue gobernador de Buenos Aires en 1756.

El sepulcro de don Pedro de Melo de Portugal y Villena esta -desde el 22 de abril de 1797- en el costado derecho del altar de San Juan Bautista, la antigua iglesia de la esquina de Alsina y Piedras, que en la actualidad abre sus puertas por la mañana.

La muerte asecho al virrey Melo siete años antes de la agonia del virrey Del Pino. Habia decidido defender la banda oriental del rio y la recorrio in extenso -beneficiandose incluso con el clima benigno de la hoy Punta del Este-, pero en el camino de regreso a Montevideo -cerca de Pando- tuvo un grave accidente de cabalgadura.

Postrado y persuadido de que se acercaba su agonia, rogo se lo enterrara en el porteño templo de las Capuchinas. Alla murio el 15 de abril de 1797, se lo revistio con el habito de Santiago y fue embarcado. El 22 se lo enterro en San Juan Bautista. En su lapida hoy se lee: «Aqui yace, por afecto a las virgenes esposas de Jesucristo, el Exmo. Señor D. Pedro Melo de Portugal y Vilena», extenso epitafio que remata asegurando que vivio 63 años, 11 meses y 16 dias.

Ciento trece años despues, durante el Centenario, el capellan Pedro Sardoy descubrio un camino de hormigas contiguo al patio del convento que provenia del sepulcro virreinal. Exhumado el virrey se descubrio que provenian de la calavera del encumbrado occiso. El esqueleto en las manos sostenia una espada de oro y plata que, retirada, se fundio en una patena de celebracion sacramental.

Fuente: http://www.elhistoriador.com.ar/frases/etapa_colonial/sobre_virreyes.php

10 – Los fantasmas del Teatro Maipo

Bien dicen que todos los teatros tienen su fantasma. En este caso, el Maipo no iba a ser menos. Y cuenta en su haber no ya con uno sino con dos fantasmas propios, que a traves de los años vienen haciendo travesuras.

Para ser fantasma de un teatro, es condicion indispensable haber tenido una relacion muy intima y estrecha con esa sala, o haber sufrido algun reves tremendo dentro de sus cuatro paredes, a punto tal que, desechando la posibilidad del destino elegido por el Padre Eterno para sus almas -ya sea cielo, ya sea infierno- hayan decidido quedarse alli, donde sin duda, se la pasan mucho mejor que en cualquiera de los otros dos. O lo mismo, porque ya se sabe que segun las temporadas, los Teatros pueden ser una cosa o la otra indistintamente y a la vez.

Para hablar del Primer Fantasma del Maipo, debemos remontarnos a suceso luctuoso ocurrido alla por el año 1943, cuando el teatro sufrio el segundo incendio y que obligo a cerrar sus puertas por mas de dos meses. Esa noche del 6 de setiembre, mientras todo el mundo corria hacia la calle, un actor de reparto de apellido Radizzani volvio a entrar al Teatro en llamas porque habia olvidado en el camarin el sobre con su sueldo. Algo nada aconsejable si se compara el valor de una vida, con el del dinero que podria haber en ese sobre, tratandose de un actor de reparto, claro. Radizzani fue asfixiado por el humo y resulto la unica victima del siniestro. Si esto no es un reves tremendo, que alguien me lo diga. Este desgraciado suceso, convirtio a Radizzani en el fantasma mas antiguo del Maipo.

Años despues, alla por 1950, epoca en que todavia la gente pensaba que este era un lugar mejor donde vivir, un joven chileno emigrado a nuestras tierras entro a trabajar en el Maipo como asistente de Maquinistas. Se llamaba Luis Caceres y andaba por entonces en sus 25 años. Dicen los que saben y le conocieron, que nunca se vio persona tan atildada y prolija en su vestir dentro del personal del teatro. Prolijidad obsesiva que el joven Luis volcaba ademas en su tarea. Nunca la Sala de Maquinistas estuvo tan limpia y ordenada como en todos esos años en que silenciosamente, en forma mas que puntual y eficiente Luis Caceres llevaba a cabo su trabajo. Llegaba muy temprano, siempre de punta en blanco, saludaba en las oficinas al personal administrativo, en ese entonces en el Primer Piso, y luego se dedicaba sin pausa y sin prisa a poner todo en orden en el escenario. Y eso que no era personal efectivo.

Su tarea era requerida cuando las producciones del momento exigian plantel extra , cosa que afortunadamente para la epoca y para Don Luis, sucedia bastante a menudo. No tenia familia alguna, y habitaba en cuarto de pension en las cercanias del Maipo y ya habia decidido que si algun dia le correspondia alguna indemnizacion por la causa que fuere, la misma -en caso de que el no pudiese cobrarla-fuese donada al Sindicato de Maquinistas. Fueron pasando los años, y esa relacion Maipo-Familia fue creciendo en Don Luis, que evidentemente habia hecho de su querida sala un segundo hogar. Ya con 60 abriles en sus espaldas y mas de 35 años de trabajo en el Teatro, un dia no se sintio bien y tuvo que visitar al medico. Volvio de esa visita con un aire medio consternado y solo dejo deslizar la inquietud de que «no habia tenido buenas noticias». Durante los siguientes 15 dias nadie noto nada especial.

Don Luis siguio llegando temprano, realizando sus tareas con la misma prolija obsesion de toda la vida y solamente alguien reparo que ese sabado a la tarde de 1985, Don Luis habia agregado al sempiterno conjunto sport de pantalon, camisa y saco, una elegante corbata haciendo juego. Subio como siempre al primer piso, saludo al personal de administracion, se fue al escenario, arreglo todo como siempre y a las seis de la tarde armo por ultima vez un nudo en una cuerda como solo el sabia hacerlo y con esa misma cuerda de maquinista se colgo de una viga de hierro en los techos de su querido Teatro Maipo. Fue su manera de esquivar el doloroso destino que un cancer terminal le tenia reservado para un futuro demasiado cercano. Si esto no es merito suficiente para convertirse en el Segundo Fantasma del Maipo, que alguien me lo diga tambien.

Desde entonces, Caceres y Radizzani, convertidos en espiritus burlones, contagiados seguramente por toda la alegria que durante decadas desparramaron sobre estas tablas los mejores comicos argentinos, y acicateados por la desbordante belleza y picardia que las mujeres-vedettes mas alucinantes del mundo exhibieran bajando las famosas escaleras de la revista porteña – Sofia Bozan, Nelida Lobato, Nelida Roca por nombrar solo algunas- se han dedicado a perturbar en forma terrorificamente amistosa a todos los que transitamos este ambito que seguramente y de alguna manera, les pertence a ellos mas que a nadie. Obvio que hay otros fantasmas que nos visitan a menudo -quien duda que cada tanto Stray, Olmedo, El Dringue, Castrito, Pepe Arias o Marrone quieran darse una vuelta para espiar a ver que pasa y mandarse alguna de las suyas- pero Caceres y Radizzani encabezan el cartel y ya son parte del elenco estable.

Fuente: http://www.maipo.com.ar/leyendasyfantasmas.htm

11 – El caso de la mujer sin rostro

A la entrada, sobre una mesa, habia un saco de mujer, negro pero quemado. En el living, dos botellas y cuatro vasos. Cerca, un sillon con el paño chamuscado. Eran rastros del drama ocurrido en el departamento 33 del 8vo piso de Esmeralda 1256, el domingo 16 de agosto de 1964.

Raul Baron Biza habia citado alli a su mujer, Rosa Clotilde Sabattini, para hablar del divorcio. Tambien a los abogados.

La literatura es un capitulo central en la vida de Baron Biza. Su obra le valio desprecio social y religioso, el mote de pornografo y procesos por obscenidad, uno por su novela «El Derecho de Matar», de 1933, cuyos 5.000 ejemplares fueron secuestrados de la imprenta sin orden judicial.

A los 36 años se caso en secreto con Rosa Clotilde Sabattini, de 17 años, hija del fuerte dirigente radical Amadeo Sabattini, que dejo de ser su amigo en ese momento. La pareja tuvo tres hijos: Carlos, Jorge y Marisa Cristina.

Cuando Arturto Frondizi fue presidente, designo a Rosa al frente del Consejo Nacional de Educacion. Pero ya en esa epoca el matrimonio estaba quebrado.

Los detalles de la separacion se iban a discutir en el departamento de la calle Esmeralda ese domingo de 1964, a las 20.

Enseguida el anfitrion ofrecio whisky. Su mujer no quiso. Raul se quedo con un vaso. Se acerco a Rosa y le tiro el liquido en la cara. Era acido muriatico. Rosa grito desesperada. Los abogados quisieron asistirla y Raul se encerro en otra habitacion. El rostro de ella se desfiguraba. Tenia quemaduras profundas. El acido habia destruido la nariz, los pomulos, un parpado y dañado el ojo. Alcanzo ademas el pecho, los brazos, las manos y el cuello.

A las 12 del 17 de agosto Raul fue hallado en el departamento, tendido en su cama. Se habia pegado un tiro en la sien derecha.

La vida de Rosa no fue vida sino un tormento fisico y psicologico desde el ataque. Los medicos, de aqui y de Europa, donde viajo con su hijo Jorge, no pudieron ayudarla. En 1978, en el departamento de la calle Esmeralda, se tiro por la ventana.

Jorge, que fue un escritor talentoso, autor del libro «El desierto y la semilla» donde cuenta la desgarradora busqueda europea de la cara perdida de su mama, tambien se mato, en 2001.

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2005/11/10/policiales/g-04601.htm

12 – Rufina Cambaceres

Su nombre era Rufina, hija de un reconocido escritor argentino, Eugenio Cambaceres y una bailarina italiana, Luisa Baccichi, a quien la gente de la alta sociedad apodaba «La Bachicha».
Al morir Eugenio, Luisa y Rufina quedaron solas, viviendo en una mansion de Barracas (el barrio mas «pituco» de Bs. As. en esa epoca).

Luisa, algunos años despues de la muerte de Cambaceres, se convirtio en la amante de Hipolito Yrigoyen (el unico presidente soltero de nuestro pais). En esa epoca, la joven Rufina, tenia varios pretendientes. Quienes la conocieron la recuerdan como una joven muy bella e introvertida.

El 31 de mayo de 1902 Rufina cumplia 19 años, Luisa habia organizado una gran fiesta, para luego concurrir al teatro Colon. Antes de partir, Luisa escucho el grito de una de las criadas, corrio a la habitacion de Rufina y encontro a su unica hija tendida en el suelo, muerta. Varios medicos confirmaron que la muerte de la joven habia sido producto de un sincope. Al dia siguiente, Rufina fue sepultada en el cementerio de la Recoleta. Horas mas tarde, el cuidador de la boveda de los Cambaceres, hallo el ataud de Rufina abierto y con la tapa rota.

La version oficial informo un robo, ya que la joven habia sido enterrada con sus mejores joyas; pero Luisa vivio el resto de su vida torturada por la conviccion de que su hija habia sufrido un ataque de catalepsia y fue sepultada viva. La leyenda cuenta que arañando y golpeando las paredes del feretro, logro salir y ver el cementerio desierto. Pero las puertas de la boveda estaban cerradas. En ese momento, victima de la desesperacion, su corazon no resistio y volvio a morir realmente.

Existen distintas versiones sobre lo que realmente paso ese dia. Sin embargo, lo que parece mas cercano a la realidad es que el dia en que Rufina cumplia 19 años, una amiga intima le revelo un secreto celosamente guardado: su novio era tambien el amante de su bella madre, Luisa. El novio de Rufina era el joven Hipolito Irigoyen.

La muerte de Rufina esconde una historia de amor y engaño que termino con su vida de forma prematura.

En una esquina de la seccion 13, en el cementerio de la Recoleta, esta la boveda de Rufina Cambaceres al lado de la de su familia, que ostenta el nombre de Antonino Cambaceres, tio de Rufina. Luisa, su madre, decidio construir un sepulcro para su hija. De ello resulto un importante monumento Art Noveau, obra del aleman Richard Aigner, que representa a Rufina de pie, abriendo la puerta de la boveda para volver a la vida.

Fuente: http://cosas-mias-y-otras-yerbas.blogspot.com/2008/04/rufina-cambaceres.html