La gira de Marc Anthony por España hace unas semanas tuvo gran éxito, pero lo que vivió la noche del sábado en Los Ángeles parece que no se lo esperaba. En sus labios se pudo leer en varias ocasiones el agradecimiento a Dios por tan grande regalo.

El anfiteatro del Gibson estaba a reventar y entre la audiencia ondeaban banderas puertorriqueñas. Se trataba del mismo escenario que hace días atrás le rendía tributo a los corridos mexicanos, pero esa noche le dio paso a la salsa de principio a fin. "Gracias. Es un placer compartir con ustedes. Nunca sé qué esperar. Pero mi gente nunca me abandona", fueron las palabras que salieron del alma de un Marc abrazado por los aplausos y ovaciones de su público.

Si bien es cierto que su llegada a la escena tuvo más de una hora de retraso, también es verdad que al saltar a la tarima las molestias de la audiencia se desvanecieron por completo. El comentario del salvadoreño Henry Meléndez de "me parece demasiado irresponsable" parece que luego se le olvidó por completo al verlo corear las canciones del boricua.

Marc llegó sin la misma euforia que le hemos visto antes en el Madison Square Garden de Nueva York, ya que no sabía qué esperar. Sin embargo, su seguridad en el escenario fue creciendo poco a poco y se fue apoderando de su cuerpo y garganta al ver que la audiencia le respondía como deseaba. En varias ocasiones se repitió la escena de quedarse estático contemplando las ovaciones que acostumbra recibir cuando se presenta en la Gran Manzana o El Caribe.

El cantante nacido en Nueva York, llegó vestido de negro con gafas oscuras y sin sus habituales collares y cruces. A solo segundos de su entrada, su media naranja también lo hizo entre el público. Jennifer lucía un vestido beige lleno de pedrería y rodeaba de guardias de seguridad. La madre de sus gemelos, Max y Emme, se sentó en la primera fila pero sólo contempló a su marido durante tres canciones. Después fue llevada de la misma manera que entró a tras bastidores. A un lado del escenario se pudo ver a unos de los pequeños hijos que Marc procreó con su ex Dayanara Torres. No se pudo distinguir si se trataba de Ryan o Christian. Solo se apreciaba a Marc lanzandole besos a cada momento.

"Valió la pena" fue el tema elegido para inaugurar una velada donde el sonido inconfundible del arreglista y productor Sergio George conquistó desde sus primeros acordes. "Eso es mi gente, con las manos arribas", dijo el protagonista de "El Cantante" en medio de su interpretación para luego darle paso a temas como "Y hubo alguien", "Volando entre tus brazos" y "Hasta ayer", pero en versiones de salsa a pesar de tenerlas también en balada pop.

La emoción creció cuando se inclinó a besar el piso del escenario ante las ovaciones de un enardecido público que llevaba en las manos pompones de color naranja y pañuelos del mismo tono con la inscripción de ING "Juntos en Concierto 2008". Se trataba de una campaña de la compañía aseguradora que patrocina este evento para recuadar fondos para combatir la obesidad infantil. Esta misma empresa llevará a Marc de gira junto a Alejandro Fernández a ciudades como Chicago (19 de agosto) y Nueva York (21 de agosto), entre otras.

"Si te vas", "Te conozco bien" y "Que precio tiene el cielo" siguieron en la lista para poner a bailar a la audiencia que en su mayoría había llegado en pareja. El público anglo también se hizo presente y tuvo su oportunidad de acompañarlo en los coros de "You Sang To Me" y "I Need To Know". La nota romántica la puso "Ahora quién" y luego regresó a la salsa con "Hasta que te conocí". No faltó la llegada a sus manos de una bandera puertorriqueña, la cual colocó sobre el paral de su micrófono mientras interpretó el sencillo "Por ella". Aunque se esperaba un tributo de canciones a Héctor Lavoé, el cantante solo complació con "Mi gente". "Y si se la saben quiero que la canten conmigo porque este tema tiene un coro muy sabrocito", dijo antes de entonarla.

Por supuesto el apoyo en los coros no se hizo esperar, cuando Marc ya casi se despedía con euforia y corriendo de lado a lado el escenario. Ese quizás fue el momento que se lastimó el labio de un mordisco. Esa molestia hizo que se quejara tras bastidores frente al grupo de personas que lo esperaban dentro, entre ellos su esposa y su hijo.

Fue una noche sin duda inolvidable para Marc quien el año pasado se había presentado en el Staples Center junto a Jennifer cuando aun no confirmaban el embarazo de los gemelos. Por eso el hacerlo sólo en el Gibson resultaba para Marc toda una prueba de fuego que superó sin problemas. Y es que acostumbrado a morder la Gran Manzana, esta vez se atrevió a morder con mucho entusiasmo la naranja California que al parecer le supo dulce porque hasta el labio se partió en el intento.

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