El intérprete de «El cantante» rendirá hoy tributo a Héctor Lavoe en la Universidad Central (Kisai Mendoza)

El astro boricua llegó a Valencia a las 5:30 de la tarde con su manager

Está acostumbrado a romper esquemas. De manera que esperarlo no fue sencillo. De Nueva York salió pasadas las 12:30 del mediodía. El permiso para el aterrizaje de su avión privado estaba siendo tramitado por su manager y se manejaba la teoría de que solamente podía descender en Valencia entre la 1:00 y las 3:00 de la tarde. Ni antes ni después. Pero al igual que todas las hipótesis que se movían en torno a la llegada del cantante puertorriqueño Marc Anthony a Venezuela, se cayeron.

Debido al tamaño de la aeronave, el personal de seguridad del astro boricua dudaba en dejarlo descender por el aeropuerto internacional Arturo Michelena de Valencia. Preferían que aterrizara unos metros más allá: en el aeroclub. La comodidad del artista era la clave. El reloj ya marcaba las 2:30 pm y todavía esa era una de las decisiones que no había sido tomada.

La otra era el plan de seguridad que debía seguir su personal. Pero todo dependía de si su esposa, la también cantante y actriz Jennifer López, y sus gemelos Max y Emme, se encontraban a bordo. En teoría nadie tenía una respuesta certera.

El personal de la empresa productora de los espectáculos Emporio Group corría de un lado a otro. «Si J-Lo viene con él no podrán captar imágenes de ella. No puede ser fotografiada», esa era la orden.

Dos cronogramas estaban encima de la mesa para recibirlo. Uno que constaba de un reducido círculo de hombres para cuidar a Marc Anthony. Y otro que integraba a más de cinco personas para resguardar a su familia.

Eran las 3:30 de la tarde y ya estaba decidido que Anthony iba a llegar al aeroclub de Valencia. El movimiento de cámaras, micrófonos y camionetas desconcertaron a las personas que se encontraban en el lugar. «Â¿Marc Anthony a qué hora llega?», preguntaban algunas de las féminas, pero todos se hacían oídos sordos. Sólo que nadie las podía engañar. Con hojas y lápices en mano, se apostaron a la espera del artista. La orden era tenerlo todo listo para recibirlo a las 4:00 de la tarde. Pero no llegó a esa hora.

La presencia de sólo tres hombres de seguridad dejó entrever que Jennifer López no venía a Venezuela con sus hijos. En lugar de aterrizaje se tuvo que mover de nuevo. Ahora sería en un hangar privado del aeroclub, al que solamente podían acceder reporteros acreditados, personal de la empresa productora del show y personal de seguridad en dos camionetas. Nadie más por órdenes del aeropuerto.

El avión ya estaba cerca. Sólo faltaba la autorización de la torre de control de Valencia para su aterrizaje. Al llegar, una línea fue el límite entre los medios de comunicación y el artista. El avión aterrizó, la puerta se abrió, y su road manager descendió con una cámara de video en la mano. Luego le siguió la asistente personal del astro -que cargaba tres maletas personales del artista-, que de inmediato subió a una Van de color blanco con el equipaje (seis maletas, tres cajas de seguridad y tres portaflux).

Al fin se le vio la cara al artista. Marc Anthony vestía una camisa manga larga negra, un gorro del mismo color, y unos lentes de sol oscuro. Pisó suelo carabobeño a las 5:35 de la tarde. Con aspecto muy delgado, el cantante saludó con entusiasmo. Con besos y reverencias agradeció por la espera y hasta se dejó tomar fotos.

Cultura y Espectáculos – eluniversal.com