La imagen como el forro que el huesudo cantante Marc Anthony se llevó de nuestro país no se borra ni con piedra pómez, pero por lo menos en algo podría cambiar después de leer la explicación del hermano del único responsable, hasta el momento.

Luis Silva Osorio jura que su brother menor, Raúl (41), sólo es culpable de la receptación del teléfono que le habría comprado a 160 lucas, a un tipo que no ha sido identificado, a la salida del Metro Parque O’Higgins.

Por eso el Octavo Juzgado de Santiago lo castigó con 120 días de trabajo comunitario y firma cada dos meses.

Un hecho que no quedó demostrado ante la justicia, pero que los medios de comunicación divulgaron es que Raúl fue quien se robó el celular desde los camarines del Arena Santiago. A nombre de la parentela y de su hermano que está para la corneta de achacado y no quiere hablar, Luis juró que el técnico eléctrico no se peló la cuestión, que no tiene antecedentes penales y que "no es un ladrón".

"Para mi familia ha sido un golpe súper duro. Mi mamá se desmayó cuando lo supo. Espero limpiar el nombre de mi hermano", explicó Luis.

OFERTA

La versión indica que durante la primera noche que el Blackberry estuvo en poder de Raúl la cuestión recibió correos todo el rato. Al día siguiente lo llamó alguien en inglés y Raúl le dijo: "I don’t speak English", que significa que no habla la lengua de Monica Lewinsky.

"Al rato lo volvió a llamar desde EE.UU. una mujer que se identificó como Michelle. Dijo que trabajaba para Marc Anthony y que era muy importante que le devolviera el teléfono", contó Luis.

La mina le dio el número de la productora que trajo al cantante a Chile y Raúl, de "buena fe", habría llamado para entregar el aparato adquirido a la mala.

"Mi hermano llamó a la productora y dijo que él tenía el teléfono que andaban buscando. Una secretaria le dijo que no sabía que a alguien se le hubiera perdido un teléfono, así que le cortó", explicó Luis.

Volvieron a llamar al eléctrico desde Gringolandia y le insistieron que se comunicara again con la productora. Según la versión, Raúl llamó de nuevo y le contestó un ejecutivo que "le dio mala espina a mi hermano", así que no quiso entregar el teléfono.

El moño de vieja se enreda aún más. Luis dice que de la tierra del Tío Sam volvieron a llamar. Para incentivarlo a devolver el aparato la mina le preguntó si necesitaba plata para algo en la vida y cuánta era. Raúl habría dicho que con 14 millones alcanzaba a pagar su casa y la gringa le dijo que le mandarían dicha cantidad en dólares si le devolvía el teléfono a la productora.

Así lo hizo, pero según la versión de la familia en Chile, no tenían idea de la oferta gringa, así que Raúl tuvo que muñequear para que le ofrecieran plata y llegó a los 12 millones. "Mi hermano fue muy ingenuo. Pensó que se había sacado  la lota", cree Lucho.

LA CAÍDA

El resto de la historia es conocida. Raúl acordó entregar la maravilla al ejecutivo en la superficie del Metro Estación Central. Lo hizo y un segundo después un detective lo agarró con las manos en la masa. ¡En la masa de Marc Anthony!

"A mi hermano no le leyeron sus derechos. Lo dejaron incomunicado. Lo forzaron para que confesara el robo del teléfono. Mi objetivo es aclarar lo que pasó. Mi hermano pecó de ingenuo. Está muy deprimido, porque le dieron como bombo en fiesta.

– ¿Y por lo menos le gusta Marc Anthony?
– No sé. Parece que él es bueno para la salsa.

La Cuarta Cibernetica: El Diario popular