Luis Miguel

Luis Miguel

El astro de la canción latina hace pie en Rosario. Envuelto en un hermetismo y un divismo poco frecuentes, Luis Miguel se presenta esta noche, a las 21, en el estadio de Rosario Central, en uno de los shows más esperados del año en la ciudad.
Con tan sólo 38 años, Luis Miguel Gallego Basteri, más conocido como «Luismi», cosechó suficientes lauros como para consagrarse el cantante latino más importante de la historia. Vendió 55 millones de discos, ganó siete premios Grammy y tiene una fortuna calculada en 150 millones de dólares, lo que le permite estar en el jet set mundial más allá de la calidad de sus canciones.
El hombre que se reinventó con el bolero y que podría quedarse sordo por su obsesivo uso de monitoreo personal en los shows llega a Rosario en el marco de una intensa gira. El «Cómplices Tour 2008» arrancó el 25 de noviembre, ante unas 14 mil personas, en Estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, de allí hubo cuatro multitudinarios shows en Vélez Sársfield, los días 27, 28, 29 y 30 de noviembre, donde convocó a unos 150 mil espectadores.
Anoche, Luis Miguel se presentó en el estadio Chateu Carreras de Córdoba, y tras ese show se subió de inmediato a un jet privado para arribar a Rosario, y treparse al escenario del Gigante de Arroyito.
El recital durará una hora y cuarenta y cinco minutos, no tendrá bises, y habrá temas de toda su trayectoria y de su último trabajo «Cómplices». «No sé tú», «La incondicional», «Suave» y «La nave de mis brazos» formarán parte del show. Uno de los momentos cumbre se dará cuando interprete, delante de dos pantallas gigantes, «Si tú no me das», en el que aparece elevado por un ascensor especial.
Delante de un grupo integrado por diez músicos y dos coristas, entre las que se destaca la porteña María Entraigues, «El rey», que se cambia tres veces de vestuario durante el show, llega a su punto más alto cuando interpreta los clásicos «Cuando calienta el sol», «La chica del bikini azul», «Decídete» y «Ahora te puedes marchar».
Más alllá de lo estrictamente artístico, Luis Miguel trae un listado de caprichosos pedidos para el show. En principio, la suite presidencial de la habitación de un conocido hotel de cinco estrellas de la ciudad, debe tener 8 botellas de litro de agua Fiji; 8 Coca Cola diet y otras 8 en botella de vidrio; 4 Sprite diet o Seven-Up diet; 4 vasos de cristal altos; un abrelatas y una hielera.
En lo que respecta a las comodidades de la habitación pidió ventanas con «absoluta ausencia de luz sólo en el dormitorio», pero sin uso de aluminio, y exigió que se utilice papel negro o tela negra pegada en los vidrios.
La temperatura de la habitación debe tener uno 24 grados, con un humidificador con agua purificada en el cuarto, que deberá llevar 4 velas de vainilla en la suite. Entre los pedidos insólitos, también pidió que el televisor debe tener los canales Univisión y Telemundo, una complejidad si la señal de cable de la zona no cuenta con esas señales. Trascendió que a Luis Miguel no le gusta que lo miren a los ojos. Algo que no cumplirán los miles de fans que irán a verlo hoy en el Gigante de Arroyito.