Luis Jara
Luis Jara

Anoche tomó la decisión, después de 7 años en los que se transformó en animador estrella en la estación. “El canal quiere hacer una televisión y yo quiero hacer otra”, confesó esta mañana. “Honestamente, yo me enamoré del proyecto matinal… He soportado los embates, estos dos años, súper estoico”.
Aunque bien lo disimula en pantalla, la emoción se apoderaba a ratos (inexorable) esta mañana de Luis Jara, quien anoche resolvió abandonar Canal 13, la que fue su casa televisiva los 7 últimos años.

“Tomé la decisión de dejar Canal 13. Tuvimos un largo período de negociaciones y no pudimos llegar a acuerdo”, señaló a “La Segunda” esta mañana.

Jara tuvo una cena con su equipo y llegó pasada la medianoche a conversar con su familia. Fue duro. “Voy a cumplir 7 años y mi prioridad siempre fue Canal 13. Me parece, eso sí, que las conversaciones se extendieron un poquito de más”. Su contrato termina el 31 de diciembre. Y no tiene plan B, aunque recibió ofertas de otros canales.

“Intimamente, tenía la esperanza de quedarme en Canal 13. No hice oído a nada, porque el matinal para mí se hizo un nicho súper atractivo. Yo tengo un proyecto televisivo, tengo una mirada televisiva, un aprendizaje en estos años”, reflexiona.

“Juntos” es un programa que, prácticamente, tiene su muerte anunciada. Sin embargo, Jara es consciente de que se erigió como animador ancla en los proyectos más importantes de la estación, como “Mucho Lucho”, “Vértigo” y “La movida del festival”.

Asegura que la negociación no fue “un tira y afloja aritmético, de cuántos pesos más o menos. Esto tiene que tener un fondo, un foco, tengo que responsabilizarme de mi carrera… En este punto es donde no llegamos a acuerdo”. La intención de Jara es hacerse cargo de sus proyectos por entero, con su gente, con su propia producción.

—¿Entonces, la decisión no pasa por platas?
—No necesariamente. Hay una parte que tiene que ver con las platas, no lo voy a negar, pero fundamentalmente es un asunto de proyecto televisivo. La opción de trabajar con mi productora me parece súper legítima, porque significa capitalizar mi experiencia. Armar equipo es un ejercicio fantástico que quiero hacer a futuro. Quiero entrar en una primera etapa como socio estratégico, compartir riesgos.

—Tiene que ver con alinear a todas las personas hacia un mismo arco. Haciendo la analogía con el fútbol, tener la capacidad de elegir a mis jugadores y saber dónde ponerlos.

“Es una decisión muy valiente, porque no tengo un plan B”

Esta metodología le ha dado frutos en la música. “He construido mi carrera en base a armar equipos, así funciono. Si lo hago en la televisión es un upgrade que le puedo dar a mi carrera. No fructificó. No hubo acuerdo. Bueno, uno tiene que escuchar las señales”.

—¿Cuánto tiene que ver también con el naufragio del proyecto matinal?
—Como en un matrimonio, tiene que haber ganas de ambas partes. Honestamente, me enamoré de este proyecto matinal. He soportado los embates, estos dos años, súper estoico. Con el menor daño posible. He aprendido muchísimo de TV. Entendí el negocio. Comprendí que no todo el mundo está de acuerdo, que hay gente que te critica, etc. Me encanta lo que aprendí; soy un tipo más informado, tengo mejor uso del lenguaje, no me duele levantarme a las 6 de la mañana… Me constituí en un tipo de matinal. Sigo pensando en un proyecto matinal. Lo más lamentable de esta decisión es dejar atrás eso.
—Entendiendo la sensibilidad que me acompaña, debo decir que estoy enamorado de este canal y sus rincones, de su gente. Eso me genera un sentimiento importante. Lo dejo atrás, pero también asumo que puedo cerrar un ciclo en mi carrera. Yo no puedo estar en un canal de TV sólo por cuidar el chanchito, por asegurarme un sueldo fijo. Me gusta que mis proyectos tengan nombre y apellido. No es el momento de improvisar. A mis 43 años, quiero saber dónde, cuándo y con quién voy a hacer mis proyectos. También quiero volver al prime. Entendiendo la nueva forma de hacer televisión, sigo pensando que una conversación bien llevada cubre todos los espacios.

—¿Estuvieron en juego tus proyectos prime?
—Debo reconocer que el canal me ofreció, por lo menos, 20 estelares. Pero el canal quiere hacer una televisión, y yo quiero hacer otra. Se me abrió la opción también de un matinal con una productora, pero no quiero entrar en el detalle de la negociación. Es una sensación muy extraña. Es primera vez que lo vivo después de 15 años. Además, yo tomo la decisión de salirme. Es parte de la construcción de mi carrera, de la valentía con que asumo mis desafíos. Esta es una decisión muy valiente, porque no tengo un plan B. No actúo estratégicamente. Sigo siendo un artista para tomar decisiones. Actúo desde la guata.

—Finalmente me doy cuenta de que tengo una carrera televisiva. Orgullosamente la tengo. En algún momento hice discursos muy poco coherentes: “No. Yo soy cantante y estoy aquí de paso”. ¡Mentira! Tengo una carrera televisiva. Responsabilizándome de aquello es que estoy tomando esta decisión. Fuerte. Y quizás muy a última hora.

“Esto no es una pataleta”

—Ganaste porque creciste, ¿pero no sientes que perdiste también junto al matinal?
—No. No subestimo al público. La presencia diaria del matinal a uno le da una cercanía con la gente. El público tiene una muy buena mirada, muy cariñosa con respecto a mí como conductor. Yo a esto le puse todo. Mi 100%. El público tarde o temprano va a hacer su evaluación. Mi tranquilidad es esa. Yo aquí fui un profesional de tomo y lomo. Jamás llegue a hacer el matinal para colocarme en el podium de los triunfadores. Yo sé lo que es ganarse un nicho. Lo sé por años.

—En estos dos años, en algún momento, se puede haber afectado mi ego, pero en definitiva es pura ganancia. Lo que aprendí con Iván Valenzuela, con Cristián San Miguel, haber constituido un equipo… ¡A este matinal se le cambiaron los equipos 3 veces en 2 años! Partí con 3 conductores y terminé solo.

—Por lo mismo, ahora tú eres el que da la cara.
—Pero las crisis, los cambios, los buenos y los malos resultados, generan en mí sólo aprendizaje. Que entremedio lo pasé mal, obvio. Por supuesto. Pero a mí no se me va la vida en el trabajo. Esto constituyó una experiencia de vida extraordinaria; de lo que soy capaz de soportar, de lo que soy capaz de proponerme. Y he aprendido a cerrar ciclos, como hoy lo estoy haciendo, 3 de diciembre.

—Esto no es una pataleta, no estoy responsabilizando a terceros. Es y punto. Mi carrera sigue. La tomo en mis manos. Espero tener el tiempo y la inteligencia para seguir diseñándola hacia adelante.

—¿Y cuál es tu mea culpa? ¿Cuál es tu responsabilidad en que “Juntos” llegue hasta acá?
—No me voy a hacer responsable de que el matinal llegue hasta acá. Yo soy un ingrediente de esta máquina. Me habría encantado quedarme mucho rato más. Mi mea culpa tiene que ver con las decisiones que he tomado. Cuando todos me decían: “No lo hagas”. Así y todo no me arrepiento de haber dado la pelea.

—¿No te arrepientes de nada?¿No cometiste grandes errores?
—Es un poquito arrogante decir que no me arrepiento de nada. Los errores se relacionan con responsabilidades compartidas. Quizás tiene que ver con que entré en este proyecto sin haber estado 100% de acuerdo con quién iba a trabajar. En ese sentido fui permisivo. Cedí mucho. Ese es mi gran error. Fue un gran aprendizaje en mi carrera…

—¿Tu gran error fue no saber decir que no?
—Exactamente. Cedí mucho y me costó caro. Bueno, finalmente fue ganancia, me constituí en un profesional mucho más preparado de lo que era.