AURORA MARTÍNEZ amartinez@hoy.com.do

Altos de Chavón. La Romana. La energía proyectada por un grupo de jóvenes sobre el escenario se esparció por todas partes para impregnar de música y canciones románticas a la gran multitud que se agolpó allí, procedente de la ciudad de Santo Domingo y localidades de la zona este del país.

Un público joven de diversas edades, algunos acompañados de sus padres, otros en grupos de amigos o familiares, se entremezclaron con los adultos que se dieron cita para disfrutar de dos generaciones de cantautores: Ricardo Montaner y Pavel Núnez.

Los músicos de ambos artistas se conectaron como cajas de resonancia que repercutían en los oídos del público hasta hacerles cantar al unísono.

El gran cantautor venezolano escogió su primera actuación en este anfiteatro para presentar por primera vez a su familia, lo que nunca había hecho ante su público dominicano.

Al presentar a sus hijos lo hizo en el orden de edades, comenzando con Alejandro, que no estaba presente por estar trabajando; entonces salió al escenario Héctor, quien lo acompañó a cantar, y Ricky, de 17 años, tocó la guitarra eléctrica. mientras Mauricio, de 14 años, ejecutó la batería.

Continuó con Eva Luna, su única hija y la menor, y con su esposa Marlene Rodríguez, que se encontraban como espectadoras.

El estilo que ha caracterizado a este artista en cuanto a su vestimenta sigue intacto, como se percibe en los cambios de camisa prácticamente en cada canción y sus tenis, como siempre, de color negro con goma blanca.

En su primera salida vistió un pantalón negro con un brillo discreto y una chaqueta de vestir tornasol dorada y camisa negra, que luego cambió entre otras camisas de manga largas y manga corta blancas y negras, hasta el cierre, que lo hizo con un suéter negro, siempre ajustado a un cinturón de hebilla ancha y cuadrada.

Y Gracias a estos cambios contínuos, el apreciado artista lucía una imagen cuidada y fresca y un peinado nunca sudado ni nada descuidado.

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