Ahí mismo, en aquel detrás de escena por el que cualquier obsesivo "dejaría el alma con tal de ser mosca tantito" -como describe gracioso un fan azteca mordiéndose la remera-, está parado Juanes, el hombre más nominado y premiado esta noche.
Con su gesto de antiarrogancia, de modestia genuina, hasta de incomodidad por haberse convertido en epicentro, podría pasar inadvertido como el muchacho que convida tequila aquí al lado, de no ser porque en dos metros caminados apenas, lo veneran hasta los periodistas.

Juan Esteban Aristizabal invita a donde no puedan escucharlo ni verlo y ante el grabador aclara: "Yo no soy ninguna estrella. Soy un músico normal que empezó de pequeño a tocar la guitarra y fue muy influenciado por el metal y el rock. Pasaron más de 20 años, estuve luchando para poder estar acá y mi carrera es como un milagro"-.

Más allá de alzarse con cuatro premios, el colombiano se despachó con un tema de paz -“Odio por amor”-, producido por Gustavo Santaolalla.

"Tenía necesidad de hacerlo. Sinceramente la melancolía siempre formará parte de mi vida. Era un buen momento para cantarla: los MTV son para mí una fiesta de la expresión, una forma de unir Latinoamérica en su música y eso es modo de construir paz y reconocernos finalmente como lo que somos: hermanos", opina.

El hombre que no concibe diálogo sin mencionar a “Mi sangre” (su fundación de ayuda a las víctimas de las minas antipersonales) se dio el lujo de ser el presentador de Metallica ("la mejor del mundo"). "Por ellos comencé en la música". Los vio por primera vez en vivo.

Fuente: Los Andes