NeuquenSin lugar a dudas, Ricardo Montaner se encuentra viviendo el mejor momento de su carrera y de su vida. Un reflejo de ello fueron sus diez Luna Park repletos y estadios llenos a lo largo y ancho del país en cada presentación que da este hombre romántico que está aferrado fuertemente a Dios.

A eso hay que sumarle su enorme felicidad por tener en escena a sus hijos, quienes estuvieron presente durante el “Montaner Tour 2009”. Justamente, la actuación en esta ciudad sirvió como cierre de la gira y mejor no puedo haber sido. Es que cinco mil personas –con un 99% por ciento de presencia femenina- coparon ayer el estadio del oeste neuquino y se rindieron cantando y bailando junto a un simpático y hasta gracioso Montaner, que a esta altura maneja los tiempos y la escena como nadie.

El argentino-venezolano ratificó este gran pasar ofreciendo su último disco de estudio: “Las cosas son como son”. Con una puesta en escena espectacular que incluyó tres pantallas de video de última tecnología y alta definición, el cantautor abrió el fuego con “Yo canto”, para luego seguir con “Las cosas son como son” y “Esa mujer”, para en apenas unos minutos subir la temperatura del estadio.
“Felicidades por el aniversario. Hace dos días yo también estuve de festejo. Así que me alegra mucha estar en este día tan especial. Quiero decirles que este es el mejor momento de mi carrera en la República Argentina. Los quiero mucho. Gracias”, fueron las primera palabras del cantante.

A lo largo de dos horas de show, Montaner hizo un extenso recorrido por toda su discografía que tuvo la exitosa “Volver”, “Castillo azul”, cantada por todo el estadio, más “Cachita” que sirvió para que todos se levantaran de sus lugares para ponerse a bailar.

Con un show preciso bien armado, el cantautor tuvo chispeantes diálogos con el público, y hasta llegó a improvisar una canción dedicada a la pequeña Sofía, una niña que fue por minutos su musa inspiradora y la envidia de muchas treintañeras que se desvivían a gritos por ser escogidas.

Promediando la noche, la sucesión de hits tales como “Tan enamorados”, “Déjame llorar”, “Bésame” y muchas otras de su enorme repertorio plagado de éxitos repetidos por las radios desde los años 80.

Un momento singular se produjo cuando la más pequeña hija de Montaner, Eva Luna, de apenas 12 años, cantó el tema “Only Hope”, consiguiendo una cerrada ovación debido a su magnífica interpretación y voz. La onda familiar también tuvo en escena a Ricky y Mau, quienes son sus otros dos hijos.

Si bien las miles de mujeres no se movía de sus lugares y pedían más y más temas, “Me va extrañar” fue marcando el final del show, que tuvo su cierre con “Hijos del sol”.

Con una puesta que nada tiene que envidiarle a espectáculos de alto nivel, Montaner cerró un brillante tour en un momento que lo tiene lleno de felicidad junto a su familia. Y con un público fiel que se enamora una y otra vez con sus canciones románticas y apasionadas.

Fuente: La mañana de Neuquen