SEATTLE, Washington, EU – Luis Miguel se quitó de problemas y volvió a su look de antes y no como el que presentó en Las Vegas el año pasado, en el que incluso hasta le gritaron Benito Juárez.

Ahora, está de regreso un atlético y súper coqueto Luismi, que arrancó la noche del miércoles su gira Cómplices 2008 en esta ciudad, en la que se presenta por primera vez y de la que aparentemente se enamoró.

El cantante mexicano salió al escenario en punto de las 20:33 horas, luego de una introducción al show que ofreció en el WaMu Theatre y ante unos 7 mil espectadores que lo recibieron con el corazón abierto y con gritos desgarradores: Desde jovencitas quinceañeras hasta mujeres de 75 años que bailaban y se movían de un lado a otro recargadas en sus bastones.

Aquél Luis Miguel que se presentó en el 2007 con el pelo relamido a un lado y mostrando unos kilitos de más y enfundado en un traje con corbata de moño se fue.

Emocionado por la respuesta del publico, El Sol caminó de un extremo al otro del escenario, se sentó en el piso, se recostó en el piano, se movía provocativamente y miraba con coquetería y sonrisa pícara a las enloquecidas fans durante la hora y 45 minutos que duró su presentación que dio inicio con la presentación de una introducción de su carrera a través de videos y un popurrí de sus éxitos.

A diferencia de otras ocasiones, a su la familia no se le vio entre la audiencia, ni Aracely Arámbula ni sus hijos Miguel y Michelle, ni su hermano Alejandro estuvieron presentes.
Pero eso no mermó la felicidad de Luismi.

Desde que apareció vestido con su característico traje formal oscuro para cantar "Tu Imaginación", de su más reciente disco Cómplices, Luismi pudo sentir la conquista de esta nueva sede.

"Buenas noches… very nice!…", expresó aprobando con una sonrisa la asistencia en el lugar.
"Es un gran placer empezar aquí la gira", siguió en español. "Es una hermosa ciudad la que tienen. Muchísimas gracias. ¿Cómo está toda mi gente? ¿Cómo está la gente allá al fondo? Un gran aplauso a todo el publico de Seattle. Y un beso".

La buena vibra y ánimo del dueño del escenario llegó a cada rincón del WaMu Theatre cuando invitó a todo mundo a divertirse con los temas que ha convertido en éxitos.

"Vamos a divertirnos un rato. Les voy a cantar un poquito de casi todo lo que he hecho en mi carrera", agregó en inglés.

"Bienvenidos todos ustedes. Felicidades por esta hermosa ciudad, por su mar, por sus montañas y por sus lagos. Y la comida es muy buena. Es un honor para mí estar aquí y es un honor tenerlos a ustedes aquí".

El intérprete deleitó a su público con "Si Te Vas", "Hasta que me Olvides", y "No me Platiques Más".

Luis Miguel convirtió el momento más íntimo cuando se sentó en el piso para interpretar "No se Tú" y "El Día que me Quieras".

El toque guapachoso llegó cuando se puso de pie para cantar y bailar de manera sexy "Inolvidable", "Bésame Mucho", "La Última Noche" y "Amor, Amor, Amor".

Ya con el traje empapado de sudor, el cantante desapareció por unos minutos para regresar con camisa nueva y saco blanco para seguir con su repertorio con "Pensar en Ti", "Amarte es un Placer".

La adrenalina subió más cuando Luis Miguel se recostó en el piano cuando cantaba "Cómplices" y luego cambió de ritmo con "Si Tú te Atreves".

A pesar de que en esta ocasión no viajó con Mariachi, Luismi le dio el toque mexicano al evento con "Si Nos Dejan", "La Bikina", "De Qué Manera te Olvido" y, cuando se escucharon los primeros acordes de "El Viajero", apareció en una pantalla gigante la bandera mexicana.

Y como fue de más a menos en cuestión de vestuario, para cuando le tocó el turno a "Qué Nivel de Mujer" y "Será que no Me Amas", Luis Miguel se había quedado con sólo la camisa blanca pegada a su cuerpo por el sudor y abierta a medio torso para dejar ver su bronceada piel.
En punto de las 10:12, el cantante se despidió por primera vez, pero regresó con una camisa limpia gris de seda para despedirse por completo con "Es Mejor".
ASÍ LO DIJERON

Como ratón tierno. En Seattle, Luis Miguel tiene muchas fans "maduritas" que lo adoran: "Para gato viejo, ¡ratón tierno!".
Laura Castelo Toledo, 56 años.

"No soy celosa, respetos para La Chule, ¡pero esas pompas son mías!".
Rosita Agaton, 52 años.

"Es tan lindo. Me encanta verlo. Todo él es espectacular. Es tan honesto con su música que por eso es mi Ídolo".
Rosa María Valda, de 82 años y con bastón en mano.

"Estoy celebrando mi cumpleaños y venir a verlo de cerca es el regalo de mis hijos. Es un regalo súper especial. Me encanta mi muchachito".
Eugenia Farías Escalante, 75 años y con bastón en mano.

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