Según expertos y entes oficiales, es la polución más severa y persistente. Y se discute el grado de toxicidad del humo. Ayer hubo lluvia de cenizas en Ezeiza y Pilar. Declararon la emergencia vial y el alerta amarilla en hospitales.

Por: Sibila Camps

A CUIDARSE. Una mujer, en Plaza de Mayo, protegiéndose con un barbijo. Fue en pleno mediodía, cuando la visibilidad era muy baja en toda la ciudad.

Los incendios intencionales de pastizales en el Delta, la persistencia de las condiciones meteorológicas desfavorables y la acumulación de humo en el área metropolitana, convirtieron esta emergencia en la contaminación atmosférica más grave que sufrió Buenos Aires en toda su historia. Por la tarde hubo lluvia de cenizas en Ezeiza y en Pilar. Funcionarios y especialistas coinciden en que la situación seguirá así hasta el martes.

Ayer, Buenos Aires se convirtió en una ciudad literalmente sitiada por el humo. El Gobierno declaró la emergencia vial, y por primera vez en estos cuatro días de escasa o nula visibilidad cerró los accesos a la Capital, además de otras rutas. En la estación de Retiro suspendieron la salida de micros, y el Aeroparque operó sólo para despegues. También hubo inconvenientes en el funcionamiento de la red de subterráneos. En La Plata, las autoridades recomendaron no salir de los hogares si no es necesario.

En las farmacias se agotaron los barbijos. Ante el aumento de consultas, el Ministerio de Salud porteño declaró en alerta amarilla los hospitales oftalmológicos, pediátricos y de rehabilitación.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, y la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, ampliaron la denuncia penal contra propietarios y arrendatarios de los campos en llamas. «El ser humano, esto no lo puede apagar», reconoció Picolotti; y agregó que «sólo nos puede ayudar la naturaleza».

«Un evento así es la primera vez que ocurre», observó el doctor Pablo Canziani, director del programa de Estudios Atmosféricos de la Universidad Católica. «Nunca nada de esta magnitud, desde Rosario hasta Montevideo», refrendó el ambientalista Antonio Elio Brailovsky, ex defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad. «Siempre hubo humo, pero nunca en los niveles que se están registrando ahora en Buenos Aires», señaló el ingeniero Carlos Romero, a cargo de calidad de aire en el Grupo de Monitoreo Ambiental de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

«Es la mayor contaminación del aire de la Ciudad, si tenemos en cuenta los registros históricos medidos y recordados -informó Juan Carlos Pigñer, director general de Control de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad-. El nivel admisible de material particulado total en suspensión es 0,500 miligramos por metro cúbico durante una hora. Ayer, el nivel fue de 2,024 miligramos, es decir, se superó 4 veces el nivel admisible«.

«Nunca se ha dado una contaminación similar de material particulado, aunque por la tarde bajó el nivel. Es riesgoso para personas con problemas pulmonares», coincidió Graciela Gerola, presidenta de esa Agencia. En cuanto al monóxido de carbono, el valor registrado ayer a las 11 en la Capital alcanzó las 15,3 partes por millón, lo que no significa consecuencias para la salud.

«La ciudad genera una meteorología propia: hace más calor, hay más núcleos de condensación de partículas, que hacen que llueva más -explicó Brailovsky-. Las grandes ciudades funcionan como si tuvieran una cúpula de gases y de polvo. El humo llega a una atmósfera que ya está saturada, y esos gases no se diluyen».

«Al entrar a una zona altamente contaminada, se le suma el efecto de la fotoquímica (la química inducida por los rayos del sol). Eso puede generar otros contaminantes secundarios, entre los cuales el principal puede llegar a ser el ozono troposférico, que se forma cerca del piso», completó Canziani.

Los médicos consultados por Clarín afirman que no es tóxico. Brailovsky disiente: «Se puede decir que no alcanza el nivel de peligrosidad, pero si hay monóxido de carbono y afecta a la salud, sí es tóxico«.

Canziani y Brailovsky advirtieron que no puede saberse si sólo están ardiendo pastizales, o también basurales, plásticos o agroquímicos. «El material particulado incluye desde las cenizas de los incendios, plomo, metales pesados, azufre -enumeró Romero-. También debería hacerse un análisis del material particulado: serviría para saber exactamente qué estamos respirando».