Considerado uno de los cantantes mexicanos más importantes de la actualidad y heredero de una añeja tradición en la música vernácula, Alejandro Fernández ha destacado por su compromiso de llevar más allá de las fronteras nacionales la música ranchera.

Por ello, cuando hoy por la noche se vista el traje de charro para actuar en el Mandalay Bay Events Center, en Las Vegas, se dice consciente del compromiso que adquiere por festejar el Día de la Independencia cantando.

“Ya es una tradición, este es el sexto año consecutivo. La verdad es que siempre la pasamos muy bien con la gente que va a celebrar por allá”, dijo El Potrillo en entrevista vía e-mail con Excélsior.

Fernández, quien actualmente festeja 15 años de trayectoria, no decartó la posibilidad de presentarse en territorio mexicano para celebrar las fiestas patrias pese a que ahora parece que es tradición que intérpretes nacionales den el Grito de Independencia en la capital del juego.

Pero más allá de sentirse lejos de sus raíces, Alejandro comentó que ofrecer un concierto en el extranjero en estas fechas siempre es más especial, pues el traje de charro se porta con mayor orgullo.

“La verdad es que en estas fechas la gente se siente muy orgullosa de ser mexicana, se exalta el patriotismo. Personalmente es algo que vivo todos los días, ya que me visto de charro y canto con mi mariachi en cada una de mis presentaciones, y la gente en México y en el extranjero lo vive intensamente, canta las canciones y las sienten”.

Sobre la responsabilidad que implica llevar alrededor del mundo el traje charro, uno de los símbolos más representativos de la cultura mexicana, explicó:

“Mi padre me lo enseñó, te tienes que sentir orgulloso de tus raíces y de tus tradiciones. Pues este orgullo por México es lo que se proyecta con el traje de charro”.

El Potrillo, quien suma 16 discos de estudio a lo largo de su trayectoria y que actualmente promueve Viento a favor, álbum producido por Aureo Baqueiro y que ha ganado Discos de Oro y Platino por sus altas ventas, reconoce su éxito, pero advierte, no se duerme en sus laureles.

“Cada disco es un reto, hay que reinventarse, permanecer en el gusto del público, enamorar más parejas y crear más historias. La industria ha cambiado, cada vez es más difícil vender discos, pero afortunadamente el material ha gustado y el público sigue comprando mis discos”, dijo el cantante sobre el CD en el que dejó de lado el género ranchero aunque, aseguró, no es algo definitivo.

“Tengo muy claro que nuestra música mexicana siempre la voy a cantar”.

El éxito de su carrera es evidente, ha ganado ya dos premios Grammy así como dos premios Billboard, ha vendido más de 15 millones de copias de sus discos y ha logrado destacar en México y el extranjero, pero Alejandro Fernández se prepara para mantener su carrera en el plano ascendente.

“Es una condición humana, te vas fijando metas, las alcanzas y te fijas nuevas metas”, expresó el hijo de don Vicente Fernández, quien con el tour Viento a favor ha visitado más de 12 países y quien en noviembre regresará a México con una temporada en el Auditorio Nacional, con fechas por confirmar.

Historia Musical

Alejandro Fernández (1992). Disco debut de El Potrillo que ya daba muestras de su capacidad vocal.

Piel de niña (1993). Producido por Pedro Ramírez, el álbum fue el comienzo de su popularidad.

Grandes éxitos (1994). De la mano de temas compuestos por Luis Demetrio y Armando Manzanero, Alejandro conquista nuevas audiencias.

Que seas muy feliz (1995). Consolidación de la propuesta de Alejandro. Como quien pierde una estrella se convierte en su himno.

Muy dentro de mi corazón (1996). Alejandro comienza a incursionar con mayor fuerza en el género romántico con canciones como Nube viajera y Abrázame.

Me estoy enamorando (1997). La producción de Emilio Estefan da un nuevo rumbo orientado más hacia el pop y a la balada romántica.

Mi verdad (1998). Con este álbum Alejandro regresa a la música vernácula. Destacan canciones como Loco y Si he sabido amor.

Christmas in Vienna (1998). El hijo de Vicente Fernández une talento con Plácido Domingo y Patricia Kaas para este disco de villancicos navideños.

Entre tus brazos (2000). Trabaja nuevamente con Emilio Estefan y reafirma su éxito como baladista, además incursiona por primera vez como compositor con el tema Entre tus brazos.

Orígenes (2001). La canción Tantita pena se convierte en un éxito radial y entre sus seguidores.

Un canto a México (2002). El disco recoge la actuación que El Potrillo ofreció en el Palacio de Bellas Artes en el que rindió tributo a cantantes como su padre Vivente, Juan Gabriel y José Alfredo Jiménez.

Niña amada mía (2003). Con Armando Manzanero como compositor y Pedro Ramírez como productor, Alejandro siguió conquistando a más personas con su canto vernáculo.

En vivo: Juntos por última vez (2003). En un hecho histórico, Alejandro y su padre Vicente Fernández culminaron una gira conjunta en el Foro Sol ante más de 60 mil personas.

A corazón abierto (2004). Comienza la sociedad creativa con Aureo Baqueiro en este disco más orientado al pop. Destacan temas como Me dediqué a perderte y Qué lástima.

México-Madrid: En directo y sin escalas. Como parte de su internacionalización, Alejandro ofreció un concierto en el que compartió escenario con Amaia de La oreja de Van Goh, Diego El Cigala y con el guitarrista Niño Josele.

Viento a favor (2006). El más reciente álbum contó con composiciones de Gianmarco, Reyli, Fonseca y Leonel García. Alejandro se arriesga con ritmos más atrevidos, pero con buen resultado a nivel comercial.

Alejandro Fernández más mexicano que nunca – Excélsior