El 2011 fue un buen año para Alberto Plaza. 52 conciertos en 8 países, celebró el fin de año en el Caribe a bordo del crucero Freewinds, barco perteneciente a la Cienciología, religión a la que adhirió en el 2009. Al momento de la entrevista se encontraba en Miami visitando a sus hijos, antes de regresar a Chile para realizar su primer concierto del año, que será hoy, a las 22 horas, en el casino Monticello. Compartirá escenario con Andrés de León.

«Me tomé un tiempo de descanso y tranquilidad para evaluar el año que se fue, que ha sido el mejor de mi vida», asegura muy alegre el cantautor al otro lado del teléfono.

Y estos 365 días se vienen con todo para el intérprete de «Aventurera». Planes para un proyecto sinfónico, un musical, trabajar en un guión de una película y un nuevo disco de estudio dejan claro que será un año agitado. «Afortunadamente, tengo más proyectos que recuerdos», declara. «Estoy siempre trabajando y, en ese sentido, este año va a ser el más intenso de mi vida».

Debutará en 2012 en un musical estilo Broadway, que recién está en etapa definición. «Estamos trabajando intensamente y vamos a debutar este año en Chile. Va a ser una cosa muy linda», dice.

Fanático del cine, también se enfocará en la realización de un guión cinematográfico. «Â Hace tiempo que tengo ideas. El problema es que todo esto requiere de mucho tiempo para sentarse a escribir, y simplemente no lo he tenido».

Por si fuera poco, estrenará en Ecuador un proyecto sinfónico. Y este año incluso lanzará, tras cinco años, su nuevo disco de estudio con canciones originales. El álbum todavía no tiene título, pero sí su primer single, «Nadie», y que puede ver la luz la próxima semana. «Va a mantener el mismo estilo musical, es por el que la gente me reconoce y le gusta. No veo razones para cambiar».

«En la música cabemos todos»

En su cuenta de Twitter (@albertoplaza), el cantante publicó el 31 de diciembre pasado que el 2011 fue el mejor año de su vida. «Fue redondo. Ha sido un año equilibrado, sereno, con certezas, con claridad».

En lo profesional no sabe qué más pedir de la vida. «Mi música me motiva a llegar a muchas personas. Me gusta la gente que la da sentido a lo que hago, que completa el ciclo de comunicación», comenta.

Aun así, tiene como meta pendiente dar a conocer su religión, la Cienciología, a Chile y a otros países. Reconoce que le ha cambiado la vida para bien y que está en completo control. «Quiero que a la mayor cantidad de gente posible le pase lo mismo. Y así puedan ser mucho más felices de lo que yo soy… que sería muy difícil porque yo soy muy feliz. No sé si se puede ser más feliz que yo», dice riéndose.

Tanta felicidad necesita compartirla con otros cantantes, como su amigo Pablo Herrera. Se reunirán, otra vez, el próximo 14 de febrero en el Teatro Oriente.

-¿Qué te lleva a estar siempre con otros artistas en tus shows?

-La vida es eso. Yo me acerqué a la música porque era una forma de unir a la gente. Me daba cuenta de que cuando tocaba la guitarra, las personas se juntaban a cantar. Era un acto de unidad e integración. Siempre me ha gustado llevar eso al plano de mi actividad profesional; entonces, compartir escenario con artistas me parece la extensión natural de lo que yo viví. Al público, además, le encanta ver que no hay rivalidades. Es una tarea que tenemos: demostrarle a la gente que en la música cabemos todos.

Fuente: La segunda